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Opinión

Opinión · 06.01.2005
Las tropas rebeldes del General Franco, traidoras al Gobierno legítimo, completaron el desmantelamiento de la República española en abril de 1939. A partir de ese momento, iniciaron una febril labor dirigida a borrar todo vestigio de las libertades republicanas conseguidas hasta 1936 : prohibieron las lenguas y toda manifestación cultural autóctona que tuviera el más mínimo matiz identitario popular ; impusieron la "lengua del Estado" y toda la simbología nacional-católica, falangista y fascista ; implantaron la "formación del espíritu nacional" en nuestras escuelas y el estudio obligatorio de la religión católica, además de la obligación de oír misa y rezar el rosario todos los días. Ese estado de cosas —humillante para los demócratas del pueblo— era vivido con satisfacción por los adeptos al régimen y la iglesia católica, saciando unos su sed de sangre republicana y libertaria y los otros sus ansias de dominación espiritual y cultural.
Opinión · Rafael Cid · 04.07.2018

Cuando el inquisidor es uno de los nuestros

Artículo de opinión de Rafael Cid.

Opinión · Antonio Pérez Collado · 02.07.2018

Fuego amigo contra el anarcosindicalismo

Artículo de opinión de Antonio Pérez Collado

Opinión · Rafael Cid · 30.06.2018

El Apartheid europeo y el Guantánamo español

Artículo de opinión de Rafael Cid.

Opinión · Juan Ramón Ferrandis Bresó · 29.06.2018

El segundo tercer carril

Artículo de opinión deJuan Ramón Ferrandis, Coordinador de la Plataforma de Defensa del Ferrocarril de CGT publicado en Levante-EMV.