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Opinión

Opinión · 22.01.2004
Érase una vez un Estado que, tras mucho lloriquear, logró entrar en la Comunidad Europea allá por 1986. Lo que más le interesaba al gran mercado europeo, además de vender libremente sus productos, sin aranceles de nigún tipo, era comprar el aceite, las frutas y hortalizas de aquellas fértiles tierras para inundar los supermercados de las ciudades europeas. Muy pronto en el litoral mediterráneo y en Andalucía las huertas que surtían al mercado "nacional" fueron creciendo y creciendo hasta tomar el tamaño y el nombre de huerta europea.
Opinión · Rafael Cid · 14.08.2017

Del último Sánchez al primer Zapatero

Artículo de opinión de Rafael Cid

Opinión · Enric Tarrida Martínez · 08.08.2017

Independencia y autonomía de CGT

Artículo de opinión de Enric Tarrida Martínez

Opinión · Rafael Cid · 07.08.2017

Soplar y sorber a la vez, sí se puede

Artículo de opinión de Rafael Cid

Opinión · Rafael Cid · 01.08.2017

De un 135 a otro: ¿gemelos o mellizos?

Artículo de opinión de Rafael Cid