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Opinión

Opinión · 27.04.2004
Aunque, conforme a lo prometido, lo suyo es que la Constitución de la Unión Europea (UE) sea objeto de un referéndum entre nosotros, no cabe esperar que al amparo de aquél cobre cuerpo un debate franco. Lo que ya sabemos del orden que padecemos invita a concluir, antes bien, que se impondrá, con el beneplácito de las dos principales fuerzas políticas de ámbito estatal, una formidable maquinaria de propaganda, manipulación y ocultamiento. Pese a ello, o tal vez por ello, tiene su sentido escarbar en algunos de los muchos elementos conflictivos que acarrea la Constitución objeto de nuestro interés.