Como ha ocurrido en el resto del sector público, los trabajadores temporales son los que han pagado un mayor precio en la política de desmantelamiento de los servicios públicos. Sus despidos han sido puros y duros, sin medidas que amortigüen esta medida; además, se ha realizado de manera encubierta, progresiva y sin la protesta que hubiera ocasionado hacerlo con trabajadores fijos.

 

 

Aena no es una excepción, sino una punta de lanza de este proceso. Cuando todavía no han firmado el finiquito todos los compañeros acogidos al ERE oficial, en Aena se han producido ya tres procesos añadidos de despidos colectivos, éstos sin contrapartida alguna, y con el silencio de todas las partes, de las que no queremos ser cómplices.

Aena no es una excepción, sino una punta de lanza de este proceso. Cuando todavía no han firmado el finiquito todos los compañeros acogidos al ERE oficial, en Aena se han producido ya tres procesos añadidos de despidos colectivos, éstos sin contrapartida alguna, y con el silencio de todas las partes, de las que no queremos ser cómplices.

Primero, la liquidación del aeropuerto de Torrejón con el despido de los compañeros con contratos de obra y servicio. Sus contratos fueron “extinguidos” a pesar de que la actividad para la que fueron contratados, aviación ejecutiva, ha sido trasladada al aeropuerto de Barajas.

En segundo lugar se ha despedido a los compañeros con contratos de interinidad impropia al amortizar la plaza directamente en los aeropuertos del Grupo III. En el resto de centros de trabajo también se ha despedido a interinos impropios amortizando plazas con la excusa de la magra consolidación de empleo en algunos aeropuertos. Hay que aclarar dos extremos. En 2012 se frenó el proceso de consolidación, en Aena antes incluso de que fuera vigente, por un Real Decreto -otro recorte por RD-, de aplicación para ese año en procesos abiertos con anterioridad como el nuestro. Pero esas plazas ya tuvieron reserva de plaza en la oferta pública de empleo, que en su momento se restringió a la posibilidad de promoción interna o traslado.

Los compañeros que han consolidado lo han hecho con todo derecho. El problema es que no se han consolidado todas las plazas que debieran y, además, se han amortizado plazas vivas, plazas distintas de las reservadas en su momento, para hacerlo, con lo que se ha aumentado la sangría de puestos de trabajo en el aeropuerto, al tiempo de que se ha despedido a otros compañeros.

El tercer proceso se producirá en todos los centros de trabajo el próximo 1º de mayo. Se pretende despedir a otro grupo de trabajadores temporales, con contratos de interinidad impropia, cuyas plazas serán ocupadas por compañeros desplazados de los centros del llamado Grupo III de Aeropuertos (los que más han sufrido con el ERE y tienen otro convenio rebajado) por movilidad geográfica OBLIGATORIA.

Todos estos despidos son en fraude de ley, incluso para la exigua legislación que nos queda. Desde CGT entendemos, además, que son inmorales. En muchas de las cartas de despido se expone como motivo, ya que es obligatorio motivar cualquier despido, “los acuerdos firmados entre Aena y los representantes sindicales”. Ignoramos, pues no es público, si existe algún acuerdo al respecto, al igual que nos hemos debido enterar por el BOE de la última modificación de Convenio para todo el grupo y de la existencia de una Comisión modificadora de Convenio, pero para la legítima defensa de sus intereses debieran conocerlo los compañeros despedidos para no encontrarlo en la fase documental en la sala de lo social de su juicio por despido.

A todos los compañeros y compañeras afectados de manera directa instamos a defender sus legítimos derechos, pues entendemos estos despidos en fraude de ley como un expediente de regulación de empleo encubierto. Exigimos la READMISIÓN de todos y cada uno de los injustamente despedidos.

Este segundo ERE encubierto nos afecta a todos; se continúa la política de liquidación de los centros de trabajo del Grupo III y el resto de centros se van a perder muchos puestos de trabajo, sumados a los despidos voluntarios.

Todas estas medidas forman parte del desmantelamiento del servicio público de los aeropuertos para traspasarlo al beneficio privado, y son parte integral de las medidas de pérdida de derechos y servicios básicos que arrastra este país desde la empobrecedora ideología del austericidio, queriéndonos convencer de que SU crisis hemos de pagarla sólo los trabajadores.

Pero se nos quiere convencer de que los problemas de Aena los hemos generado quienes trabajamos llevando adelante este servicio público. Aceptar el mensaje de que somos la rémora, de que somos culpables de una discutible situación, es ceder en la pérdida de nuestras condiciones laborales para el mayor beneficio de los grupos privados a quienes se nos quiere ceder. Pero, lo peor, es ser ingenuos, pues no somos responsables, por ejemplo, de la absurda política de tasas impuesta por los nuevos gestores que ha llevado a la mayor pérdida de tráfico en la historia de este grupo.

Y hacer recaer la peor parte de ello en nuestros compañeros temporales, con quienes trabajamos día a día, con muchos de ellos desde hace muchos años, es vulnerar principios básicos ante los que no podemos mirar hacia otro lado pensando que no nos va a tocar.

Somos muchos quienes estamos indignados. Seguimos en lucha.

¡POR LA READMISIÓN DE LOS TRABAJADORES TEMPORALES DESPEDIDOS¡


Fuente: CGT Aena