Artículo publicado en Rojo y Negro nº 385 de enero

Entrevista a Kiko y Omar, de la Biblioteca Social Reconstruir

En la Ciudad de México, la Biblioteca Social Reconstruir es, y ha sido durante décadas, punto de encuentro del anarquismo mexicano. Ahora, en el barrio La Raza y sostenida por la militancia perseverante de algunos compañeros, abre seis días a la semana para «mantener vivas la ideas». Además, hacen algunas ediciones, charlas, exposiciones… Hablamos con Kiko y Omar y se nos va la tarde entre recuerdos, risas y reflexiones. «A mí me causa la misma emoción que cuando llegué la primera vez, te prestaban un libro y casi te lo terminabas allí. Lo devorabas porque no había todavía internet y te quedabas, te enamoras del proyecto», me dice Kiko.

¿Cómo llegáis al anarquismo y a la biblioteca?

K: A partir del punk y los colectivos del barrio conectamos con otros colectivos y ahí conocimos a Toby, que era unos 8 años mayor que nosotros. Él ya leía anarquismo, ya había estado con Tierra y Libertad, y nos dijo: «Hay una biblioteca…». Era un momento de coordinación de colectivos, éramos unos doscientos, y toda esa generación conoció la biblioteca, por lo menos una vez. «Hay una biblioteca anarquista y hay un viejito que es la banda…». Así decían. «¡Vamos!»

Y ese viejito era Ricardo Mestre1.

K: Exacto. Lo alcanzamos a conocer, murió en 1997. A sus casi 90 años siempre traía su “bastón de mariscal” y su “cartera de ministro”, como él decía, ¿te acuerdas? [se ríen] Lo conocimos, es una impronta que queda. Nos formó o ayudó a nuestra formación.
O: La Biblioteca Social Reconstruir era el referente del anarquismo aquí en la ciudad de México. Españoles, italianos, argentinos, canadienses, griegos… Todos conocían a Ricardo Mestre o iban para conocerle. Estos compañeros llegaban con una publicación de su país: un periódico, un libro… y lo dejaban aquí en la biblioteca, así el acervo se fue enriqueciendo. Había ese intercambio personal.
K: Ricardo nos enseñó anarquismo y nos aclaró… ¡yo creo que veníamos perdidos! ¿Sabes qué hacía? Como él ya no veía, a todos los que venían les decía: «¿Me puedes leer?». Y le leían. Primero los titulares y luego decía: «Este me interesa». Así cinco o seis periódicos por día, varios artículos. Y cuando acababan de leer el artículo hacía su reflexión y les preguntaba: «¿Tú qué piensas?». Y lo hacía con todos los que le leían.

Y una forma de engancharles también; ¡muy hábil!

[Risas] Sí, era muy hábil, sutil.

¿Cómo comenzó la biblioteca?

K: La biblioteca fue fundada por Ricardo Mestre. Un exiliado de la guerra civil española que trajo toda esta postura anarquista de continuar la Idea, a pesar de que estuviera en otro país y con una derrota a cuestas. El primer libro que editaron fue Diario de una exiliada de su compañera, Silvia Mistral, en el ’40, no tardaron mucho.
O: Y es esa generación que, a pesar de una derrota, no decayeron, sino que continuaron un proyecto libertario donde estuvieran. Fueron Ricardo Mestre y sus contemporáneos que llegaron, se juntaron y crearon proyectos editoriales y de otra índole que los mantenían vivos y en la ideología anarquista. Una labor importante era la divulgación y un producto de aquello es la Biblioteca Social Reconstruir, primero solo para uso interno de los exiliados libertarios y, después, en el ’78, abrió sus puertas.
México venía de una historia anarquista desde la revolución mexicana, con una presencia muy importante del magonismo, pero en las décadas los ’60 y ’70 había ya un monopolio marxista, y el anarquismo quedó como algo a contracorriente, y no solo respecto al Estado sino también respecto a la Izquierda.

¿Cuándo llega a México el exilio libertario se implica en el anarquismo local?

K: Sí. Por ejemplo, Marcos Alcón2 fue nombrado secretario de organización de la CGT mexicana en los años ’40 y fue secretario general del sindicato de la vidriera donde trabajaba. Allí todavía siguen haciendo anarcosindicalismo en la medida de lo posible.

¿Y cómo sigue esa CGT?

K: En los años ’60 ya era una entidad puramente burocrática. Aún existe, pero ya forma parte del Congreso del Trabajo, las organizaciones sindicales del PRI.
La Ley Federal del Trabajo criminaliza la acción directa y al trabajador rebelde y, me imagino que, es gracias a eso que desaparece el anarcosindicalismo en México.

¿Cómo es el mundo laboral en México?

O: Hay una inercia de trabajos inestables. El trabajador busca aliviar sus necesidades inmediatas, del día a día. No hay una consciencia social o de clase. ¡Aquí entrabas a un trabajo y te hacían firmar ya tu renuncia!
K: ¡Y todavía lo hacen! Aunque teóricamente, con la reforma de 2019, se eliminara esta práctica gangsteril.
O: En Méjico tenemos las out-sourcings, los trabajos temporales, la falta de consciencia, la cuestión migratoria, el trabajo informal… a lo que hay que agregar la cuestión de la violencia, el problema del narcotráfico, que afecta mucho al mundo laboral.
K: En la zona de Guanajuato, la gente ya no sale después de las ocho de la noche. Por eso, el transporte saliendo del trabajo se los lleva a sus colonias y justo después el narco cierra las avenidas, las carreteras principales.
O: ¡Toque de queda! Es un estado de terror en muchas zonas. La gente, día a día se juega a la vida solo por trasladarse de su casa al trabajo bajo esas condiciones. Adquirir una consciencia de clase en este contexto es complicado.

El zapatismo tiene simpatías en entornos libertarios europeos. ¿Qué opinión tenéis de ese movimiento?

K: Muchos de los pueblos indígenas tienen formas de organización horizontales, ¿no? Las comunidades trabajan de forma horizontal y prima el consenso, pero el ejército es una estructura vertical. Mestre lo decía: ¡Es un ejército! ¡Es una estructura vertical! y había una compañera en Salamanca [México] que le llamaba el Subcomediante Marcos. [risas] Yo no vería un movimiento muy cercano a sus ideas.

Ahora tenemos la mirada puesta en el Kurdistán y el Confederalismo democrático.

K: Sí, ¡están buscando en todos lados lo que deberían de buscar en casa!

1 Ricard Mestre Ventura (Vilanova i la Geltrú (Barcelona), 1906-Ciudad de México, 1997).
2 Marcos Alcón Selma (Barcelona, 1902-Cuernavaca, México, 1997).

Ramon Massana
Sindicat d’Enseyament del Berguedà


Fuente: Rojo y Negro