La Administración Bush ha impuesto la celebración de elecciones generales en Iraq para el próximo 30 de enero.

Comunicado unitario.

La Administración Bush ha impuesto la celebración de elecciones generales en Iraq para el próximo 30 de enero. Su objetivo no es otro que legitimar la ocupación, estableciendo nuevas instituciones iraquíes que, sin competencias reales, acepten la permanencia de los ejércitos invasores y el saqueo del país.

La Administración Bush ha impuesto la celebración de elecciones generales en Iraq para el próximo
30 de enero.

Comunicado unitario.

La Administración Bush ha impuesto la celebración de elecciones generales en Iraq para el próximo
30 de enero. Su objetivo no es otro que legitimar la ocupación, estableciendo nuevas instituciones
iraquíes que, sin competencias reales, acepten la permanencia de los ejércitos invasores y el saqueo del
país.

Con estas elecciones EEUU y Reino Unido pretenden además lograr la implicación de la
comunidad internacional en su intento de erradicar militarmente la resistencia a la ocupación, en un
momento en el que el creciente desafío insurgente pone en grave peligro el proyecto de dominación
neocolonial del país. La presencia militar estadounidense en Iraq es ahora mayor que al inicio de la
ocupación, mientras una docena de países ya se han retirado o lo harán próximamente, el último de
ellos, Ucrania.

Un amplio abanico de representantes de todas las religiones y comunidades del país, de partidos
políticos de tendencias diversas, de asociaciones civiles y grupos profesionales, de personalidades e
intelectuales del interior y de la diáspora se ha posicionado en estos meses en contra de una elecciones
en las que tan solo se podrá refrendar un marco de dominación militar extranjera que sustrae al pueblo
iraquí los resortes claves de su soberanía, particularmente los relativos a la gestión de la renta
petrolífera. Las elecciones del 30 de enero no traerán a Iraq la democracia ni la paz. Por el contrario,
convocadas para asegurar la continuidad de la tutela exterior sobre Iraq, han sido diseñadas para
favorecer su fragmentación confesional y sectaria al propiciar el ascenso de quienes se han asociado y
están sometidos a los intereses de los ocupantes. Su fraudulenta elección, sin posibilidad real de
ejercer el derecho democrático a elegir y ser elegido, supondrá además la imposición de tendencias
regresivas en aspectos esenciales como son los derechos económicos y de la mujer.

Las elecciones se convocan mientras la población iraquí afronta una crisis social, económica y
ecológica sin precedentes, consecuencia directa de más de una década de sanciones, de la destrucción
de la guerra, y de la rapiña y la corrupción de la ocupación. Mientras Naciones Unidas exige
transparencia sobre el destino del dinero de la venta del petróleo iraquí, UNICEF denuncia que desde
el inicio de la ocupación la mortalidad infantil ha aumentado y que el número de niños y niñas
malnutridos se ha duplicado.

Las elecciones se convocan con el telón de fondo de los más 100.000 civiles muertos en estos ya casi
dos años de ocupación ; de los hombres y mujeres, adultos y niños, torturados y vejados en los centros
de detención de todo Iraq ; de las ciudades -como Faluya- arrasadas inmisericordemente por el
ejército estadounidense. La Administración Bush ha pretendido garantizar que las elecciones se lleven
a cabo recrudeciendo la lógica del aplastamiento militar de una legítima resistencia interna que crece
de día en día y a la que se pretende caracterizar genéricamente como terrorismo.

Con la violación sistemática y completa de los derechos básicos que la ocupación conlleva, estas
elecciones son una farsa y una burla para el pueblo iraquí y para la comunidad internacional, que no
debería permitir su celebración, mucho menos -en el caso de Europa y del Estado español-
implicarse en ningún aspecto en el escenario postelectoral iraquí. De igual manera rechazamos
categóricamente el anuncio de que el gobierno español destinará fondos para la campaña electoral
iraquí, una medida que contradice abiertamente la anteriormente tomada de retirar las tropas.
La alternativa para Iraq no es otra que el fin inmediato de la ocupación. En contra de lo que afirman
los ocupantes para justificar su permanencia en Iraq, el pueblo iraquí es plenamente capaz de
gobernarse a sí mismo y de gestionar democráticamente un futuro soberano. Junto a los hombres y
mujeres de Iraq, exigimos de nuevo para este país, para su pueblo la retirada de todas las fuerzas de
ocupación y la plena recuperación de su libertad.
Bajo ocupación : elecciones, no
Soberanía y autodeterminación para Iraq

Cartel de organizaciones convocantes :
http://www.nodo50.org/iraq/2004-2005


Par : CSCA


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