Artículo publicado en Rojo y Negro nº 385 de enero

Esta historia sucede en la Alemania rica, de la U€ rica: Boughalen, una madre alemana de 50 años con tres hijos, uno de ellos con discapacidad y reiteradas visitas al hospital, todas las mañanas acude a la parroquia de su comunidad como voluntaria, para abrir el comedor de un banco de alimentos para personas que carecen de lo esencial y son la mayoría de ellas perceptoras de un subsidio al haber agotado el paro y que en Alemania se denomina renta ciudadana (bürgergeld) y son 563 € por persona sin cargas familiares. Este subsidio o renta ciudadana lo perciben más de 5 millones de alemanas y alemanes.
En el Estado español, por imperativo de la U€, para poder seguir recibiendo los fondos europeos del plan de estabilidad y resiliencia (NG), les obliga a la reforma del subsidio de desempleo, es decir, que las cuentas cuadren, recortando por abajo y degradando servicios públicos.
Así, el subsidio de desempleo, para quienes hayan agotado la prestación contributiva (lo que se suele conocer como “cobrar el paro”), se ha reformado, y ahora de manera gradual se percibirá durante los primeros meses 580 € (95% del IPREM los 6 primeros meses), para dejarlo como estaba a partir de doceavo mes, es decir los 480 € actuales.
Para quienes tengan más de 52 años, se percibirá este subsidio hasta su fecha de jubilación, lo cual entendemos que las políticas públicas de subsidio dan por descontado que estos trabajadores y trabajadoras que primero perdieron sus empleos o fueron despedidos —lo más común por ser poco rentables y caros para las empresas—, jamás volverán al mercado de trabajo y, en consecuencia, el estado de bienestar tiene que garantizarles una mínima subsistencia y si no llega para comer, los gastos de la casa y vivir, para eso están los bancos de alimentos, las ONG y la caridad.
Lo más grave es que según la normativa española, el Estado debe cotizar por este subsidio (para la jubilación) y hasta ahora lo venía haciendo por el 125% de la base mínima, es decir 1.575 €, pero para quienes lo soliciten a junio 2024, esta cotización irá descendiendo de manera gradual del 120% para 2024, hasta solamente el 100% en el 2028.
Es un recorte “digno” según Yolanda Díaz, pues el SMI ha crecido mucho (¡¡¡), argumento miserable y falaz pues por mucho que se incremente el SMI actualmente en 1.080 €, de aquí a 2028 dudo mucho que llegue a los 1.575 € por los cuales el Estado cotiza a este subsidio.
Volver a las viejas discusiones de… al menos estos mantienen un “escudo social” e incrementan el gasto para prestaciones sociales…, no es mi posición (seguro que con los ultraliberales del PP y VOX podríamos estar en escenarios trumpistas o Milei el de la motosierra de todo lo público), pero dejando por obviedad lo anterior, y con la riqueza que se genera en sociedades ricas europeas, no es solo un problema de injusticia social, sino un auténtico problema que millones y millones de personas en la “Unión Europea del Estado de Bienestar”, tengan que sobrevivir con 580 €.
El problema es de reparto y de justicia social, pero mientras el mercado libre siga siendo el único mercado, es decir, el capitalismo, sus políticas asistenciales no pasarán de ser políticas para pobres, los cuales podrán hasta tener una “comida especial” en las fiestas del consumo capitalista (navidad, navidad, dulce navidad…), en los comedores de las ONG o voluntarios.
La política, que gestiona recursos en abundancia y suficientes para todos y todas, siempre tiene que ser una política de parte, la de la mayoría social y debe garantizar que la minoría (ricos, empresarios, banqueros, consejeros, directivos, ejecutivos y demás “gentes sin piedad”), perciba 580 € como máximo hasta su fecha de jubilación… por dignidad democrática…
Joder, ya me he vuelto a liar y resulta que el cuento es al revés. Pues lo dicho, señora Yolanda, siga con eso de… «poner un pobre a la mesa…», eso sí, por dignidad.

Desiderio Martín Corral
Gabinete de Esudios Confederal de la CGT


Fuente: Rojo y Negro