Me pregunto qué será lo siguiente.

Ya tenemos prohibidas la salud, la letra, el trabajo y la queja.

Estamos en manos de bestias, unos pocos contra millones, unos pocos haciendo mal las cuentas, unos pocos mirando pa fuera, culpándonos de nuestra pobreza, castigándonos por quedarnos sin casa, por ser viejos, por estar enfermos, por comer todos los días, por llevar la impotencia pegada a los labios en calles vigiladas y en vigilia.

Estamos como al principio, estrangulados por el miedo y las excusas.

Estamos en manos de bestias, unos pocos contra millones, unos pocos haciendo mal las cuentas, unos pocos mirando pa fuera, culpándonos de nuestra pobreza, castigándonos por quedarnos sin casa, por ser viejos, por estar enfermos, por comer todos los días, por llevar la impotencia pegada a los labios en calles vigiladas y en vigilia.

Estamos como al principio, estrangulados por el miedo y las excusas.

Obligados a pagar a escote opulencias ajenas, obligados a mover la rueda que nos revienta. obligados a mirar sus ombligos roñosos mientras supuran las heridas de todo un pueblo que no dice amén, aunque lo parezca.

Y yo me pregunto qué será lo siguiente, qué tendrán previsto en su agenda, qué pensarán hacer con tantos seres humillados por la miseria, de qué forma nos harán invisibles y quemarán la memoria y encarcelarán la rabia para que no se oiga.

Yo me pregunto, una vez que seamos sólo un montón de parias a la deriva, ¿qué planean hacer con nosotros? ¿Con nuestros cuerpos?, ¿con nuestros huesos? ¿Con nuestros brazos vacíos? ¿Con nuestros corazones quietos? ¿Con nuestra paciencia hecha jirones de tanto recibir ostias a mansalva, día tras día?,

¿Cómo contendrán a esta marea que prefiere aullar a la intemperie antes que obedecer los mandatos de los que todo lo tienen?

¿Serán suficientes las jaurías, las cárceles, la malnutrición, las caries?

¿Serán suficientes las fronteras, las alambradas, las guerras?

¿Serán suficientemente violentos los gobiernos matones de uno y otro lado como para detener esta verdad que se esparce como una semilla fértil?: Nos sueñan esclavos, nos quieren esclavos, besándoles los pies mientras se lavan con sangre las manos.

Silvia Delgado – www.kalvellido.net


Fuente: Silvia Delgado & JKAL