La salud es uno de los bienes más valorados por las personas. Desgraciadamente, en nuestra sociedad, su cuidado mueve gran cantidad de dinero público y privado y tiene, también, repercusión en el voto ciudadano, y esos intereses económicos y políticos inciden en el tratamiento que recibe el cuidado de nuestra salud.

La salud es uno de los bienes más valorados por las personas. Desgraciadamente, en nuestra sociedad, su cuidado mueve gran cantidad de dinero público y privado y tiene, también, repercusión en el voto ciudadano, y esos intereses económicos y políticos inciden en el tratamiento que recibe el cuidado de nuestra salud.

La pandemia de gripe A (una derivación de la gripe porcina, hecho que trata de silenciarse para no perjudicar a la industria del sector dada la importancia que tienen los elementos comunicativos en los problemas de salud) está ocupando grandes espacios informativos y motivando la adopción de exhaustivas medidas político-sanitarias.

La cuestión es discernir si todo ello responde a una protección real de la salud de la población o a intereses de otro tipo.

Si atendemos a las indicaciones “oficiales” de instituciones como la OMS, el Ministerio de Sanidad o los Departamentos de Salud de los gobiernos autonómicos, podemos concluir lo siguiente :

  •  La gripe es una enfermedad infecciosa que produce fundamentalmente síntomas respiratorios generalmente leves. Está causada por un virus y se contagia muy fácilmente.

  •  Las medidas preventivas se refieren a hábitos de higiene y hábitos saludables.

  •  No se recomienda el uso de mascarillas ni de antivirales más que en casos graves o complicados.

  •  Todavía no se dispone de una vacuna convenientemente probada, de la que se conozcan adecuadamente su eficacia/eficiencia y sus efectos secundarios.

    Ante la aparición de síntomas se recomienda :

  •  Casos leves : tratamiento de los síntomas en domicilio y tlf. de información.

  •  Casos moderados : acudir al centro de salud y/o servicios de urgencias extrahospitalarias.

  •  Casos graves : acudir a los servicios de urgencias hospitalarias.

    Pero, en la práctica, los mensajes lanzados a la población y su tratamiento mediático tienen poco que ver con estas indicaciones, y están generando un alto grado de alarma social :

  •  Se anuncia la protección militar de la reserva de antivirales (15 millones de tratamientos)

  •  Se anuncia la adquisición inicial de 18 millones de vacunas

  •  Se escalona el inicio del curso escolar, dando por sentado que van a colapsarse los centros de atención.

  •  Se hacen públicas todas las medidas de previsión como la habilitación de más espacios para urgencias, la suspensión de consultas ordinarias de especialidades, …


    Si bien posiblemente sea necesario tomar muchas de estas medidas, la forma en que se publicitan, en lugar de dar seguridad y confianza provocan alarma. Y no es una alarma desinteresada, demasiadas veces desde los centros de poder se magnifican los riesgos, para presentarse después como los mejores gestores de su control.

    No se trata de abogar por una total despreocupación, no obstante, tras experiencias como la epidemia de gripe Aviar, un calibrado escepticismo ante ciertos mensajes parece oportuno. En Navarra, estamos viviendo un diseño de política de medicina defensiva a gran escala, más pensada y centrada en intereses políticos que sanitarios, demagógica, por tanto. Podemos analizar las medidas ante otras lacras, realmente mortales, como el tráfico, los accidentes laborales o las vaquillas y toros de los festejos populares. No se actúa con el mismo “celo y previsión”, dada su aceptación social y los intereses económicos que se mueven.

    Por último, como trabajadores/as de la sanidad pública, queremos manifestar nuestra lógica pero comedida preocupación :

  •  Por la propia gripe A, sus consecuencias y su incierta evolución.

  •  Por los posibles efectos adversos derivados de la vacuna, de la cual, junto con otros grupos de población, somos destinatarios precoces. Por ello, exigimos la creación de un documento de consentimiento informado para aceptar la vacunación.

  •  Por los efectos adversos de los antivirales y la peligrosa creación de resistencias en el propio virus, si se administran masivamente.

  •  Por el alarmismo generado que se traducirá en el colapso de los centros sanitarios ante síntomas comunes o en un aumento no siempre justificado del absentismo laboral.

  •  Porque el dinero que se lleva la industria farmacéutica (antivirales y vacuna), se detraerá del gasto e inversiones corrientes, aumentando el deterioro del sistema público y la tendencia a la concertación.

  •  Porque para hacer frente a esta coyuntura muy posiblemente se aumente todavía más la eventualidad (ya cercana al 50%), las peonadas (por las consultas suspendidas), o la concertacón con centros privados. Todos estos fenómenos, “pandémicos” en nuestro sistema, empeoran la calidad del mismo y las condiciones de trabajo.

    Por lo tanto, nuestra receta : calma, información veraz y decisiones objetivas, sin despreocupación, pero sin alarmismo. Respetar las medidas racionales de prevención aconsejadas. Que la gripe A no se aproveche para avanzar en la concertación y el debilitamiento del carácter público, sino en su fortalecimiento.

    Salud !

    Luz Peña, Txema Berro, Iñaki Gorriz
    SS en Osasunbidea- CGT Navarra


    Fuente: Luz Peña, Txema Berro, Iñaki Gorriz