En las escaleras del Teatro Nacional, en la avenida Habid Burguiba, grupos de jóvenes, hombres y mujeres, hablan libremente, llamando a continuar la revolución. Distintos grupos debaten. Una joven estudiante debate con varios conservadores islamistas sobre el papel de la mujer en la revolución. Se debate con fuerza pero todo el mundo se expresa.

Manifestación en la plaza de la Kasba. Mujeres con velo y sin velo, jóvenes y mayores, vestidas de todas las maneras. La mujer está presente en la calle tunecina

Asma, una joven estudiante, nos habla con expresividad en una terraza de la avenida Habid Burguiba. Nos explica, como para ella, el concepto laico es un concepto occidental surgido ante la realidad de una institución religiosa como es la Iglesia Católica que pretendía influir en el estado. El Islam no es una institución, no existe la Iglesia en el Islam. No podemos analizar otras sociedades desde nuestra concepción occidental del mundo. El Islam en Túnez siempre ha tenido una tradición de pluralidad y de respeto a la diversidad. Asma se declara sin partido pero de ideas socialistas.

Asma, una joven estudiante, nos habla con expresividad en una terraza de la avenida Habid Burguiba. Nos explica, como para ella, el concepto laico es un concepto occidental surgido ante la realidad de una institución religiosa como es la Iglesia Católica que pretendía influir en el estado. El Islam no es una institución, no existe la Iglesia en el Islam. No podemos analizar otras sociedades desde nuestra concepción occidental del mundo. El Islam en Túnez siempre ha tenido una tradición de pluralidad y de respeto a la diversidad. Asma se declara sin partido pero de ideas socialistas. Podría ser, por su aspecto, una joven universitaria española, pero le molesta que hablemos de laicismo.

Molesta esa visión de superioridad del patriarcado occidental, ese “victimismo” con el que hablamos de las mujeres en los países del Islam. Molesta ese interesado “olvido” de Occidente sobre la influencia en la realidad actual de estos países de la colonización, del sometimiento político y económico a Occidente, que ha impedido los procesos de evolución autónomos y propios en estos países y que ha potenciado tendencias del Islam regresivas de los derechos de la mujer como oposición al patriarcado occidental con su barniz igualitario.

La mujer tunecina presente en la revolución

Ya la manifestación de mujeres en Gafsa durante la revuelta de 2008, supuso un hito importante en la participación de la mujer en la lucha. Fue esta manifestación, protagonizada casi exclusivamente por mujeres, el punto culminante del levantamiento popular de la cuenca minera de Gafsa, preludio claro de la revolución de la dignidad y de la libertad.

Cuando las mujeres de Thala estaban queriendo llevar al cementerio los cadáveres de sus muertos, para proteger a sus hijos y maridos, incluso rompiendo la tradición, estaban mostrando su determinación a participar en la transformación de su país. Y lo estaban haciendo en las zonas más alejadas de cualquier influencia occidental, en el interior del país.

Reunión con AFTURD

El feminismo tunecino: la Asociación Tunecina de Mujeres Demócratas (ATFD)

Nos encontramos con las compañeras de AFTURD (Asociación de mujeres tunecinas para la investigación y el desarrollo). Son mujeres universitarias, de gran formación que, desde 1989 promueven una reflexión crítica y de investigación sobre la condición de la mujer en Túnez para una participación efectiva en todos los ámbitos. Trabajan en estrecha relación con la ATFD.

El movimiento feminista tunecino surge en principio ligado a la creación de un comité de la mujer dentro de la UGTT. Es a partir de los años 90 que rompe con el poder y crea su expresión autónoma con la ATFD.
Sufriendo todas las presiones del poder pero con el margen que le da el escaparate prooccidental del régimen de Ben Ali, la ATFD ha llevado una lucha constante por la defensa de valores igualitarios entre hombres y mujeres, contra la discriminación existente en la herencia y por la repercusión especialmente negativa de la crisis sobre las mujeres.

Y teniendo claro que la revolución es un proceso en construcción del que las mujeres forman parte, la ATFD ha lanzado la iniciativa de una “Comisión de la verdad”, autónoma y alternativa a la oficial para investigar los crímenes de la dictadura de Ben Ali. Se han hecho reuniones públicas en Sidi Bouzid, Kasserine, Bizerte…, para recoger testimonios de la represión sufrida, entre ellas, violaciones de mujeres realizadas por la policía de Ben Alí.

Al mismo tiempo, la ATFD está impulsando una campaña “Por la igualdad y la ciudadanía”, tratando de llegar a los barrios marginales y a zonas del interior del país a través de talleres de sensibilización sobre los derechos de la mujer.

También la ATFD está participando en la comisión preparatoria de los cambios constitucionales, defendiendo dos ideas básicas: la separación de lo religioso y de lo político y la igualdad entre mujeres y hombres en todos los ámbitos, lo que no ocurre actualmente dónde las desigualdades persisten, en lo que se refiere a los derechos sucesorios en particular.

Ya ha habido importantes avances en el texto que se está elaborando. En principio, se recoge la igualdad de todos los ciudadanos y ciudadanas. Y un paso más, aunque formal: los partidos están obligados a presentar una lista electoral igualitaria de hombres y mujeres, en orden alterno. Medidas como ésta, que van mucho más lejos de las propuestas europeas, tiran por tierra los prejuicios occidentales sobre la desigualdad inherente de la mujer en los países islámicos.

La amenaza del islamismo político

Al igual que en Europa el fanatismo cristiano y católico avanza, con su violencia, sus medios de comunicación, sus feroces campaña contra el aborto, su criminalización de los no creyentes (denuncia contra los convocantes de la procesión atea o l@s ocupantes de la capilla universitaria), también en Túnez existen grupos minoritarios, fanáticos del islamismo político.

Se siente ese peligro pero se siente también la confianza en la sociedad tunecina, con una secular tradición de tolerancia y con un movimiento de mujeres que está participando activamente en el diseño del futuro político, económico y social de su país.

Realmente hay condiciones para que las reformas constitucionales, que no dejan de ser normas formales, garanticen la igualdad y los derechos de todos los tunecinos y tunecinas en todos los ámbitos.

La mujer tunecina no está dispuesta a ser desposeída de la revolución.

M.H.

Mouatamid

Equipo de trabajo para el norte de África de la S. de RR. II. de la CGT

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Fuente: Equipo de trabajo para el norte de África - RR.II. CGT