Durante 50 números esta publicación ha sido testigo del rebrote del ideal libertario y, por el contrario, de la debilidad del movimiento.

Que una publicación como Cultura Obrera desaparezca en medio de los convulsivos momentos actuales es como mínimo contradictorio. El sustento de esta publicación ha sido siempre la lucha en la calle, la fuerza de los movimientos sociales más combativos y los momentos de confrontación con el poder.

 

Sin ánimo de analizar por qué y cómo hemos llegado a esta situación, desde la redacción de la revista hemos encontrado interesante analizar la relación que hemos mantenido con las luchas locales que esta publicación vio nacer y que verá finalizar.

Sin ánimo de analizar por qué y cómo hemos llegado a esta situación, desde la redacción de la revista hemos encontrado interesante analizar la relación que hemos mantenido con las luchas locales que esta publicación vio nacer y que verá finalizar.

Podemos situar la aparición o reaparición del periódico cuando los movimientos surgidos contra el proyecto de construcción de la autovía Inca-Mallorca habían hecho un hogar recorrido de luchas y resistencias. Eran tiempos donde el movimiento anarquista estaba mayoritariamente focalizado en Ciudad, si bien se empezaban a dar proyectos en toda Mallorca.

La lucha en contra de la citada vía significó un paso importante en la descentralización y la posibilidad de crear nuevos proyectos, dado que algunos de ellos, como el Ateneo Libertario de Inca o el propio Cultura Obrera , crearon una nueva corriente libertaria en la isla. En Ciudad el sindicato CNT copaba la mayoría de la actividad libertaria, si bien con la aparición de nuevos focos de conflicto social, como la lucha contra la construcción del hospital de Son Espases, se ampliaba el ámbito de influencia o interés del movimiento.

No podemos dejar de mencionar que estas luchas significaron un punto de inflexión al abrir la puerta a la organización asamblearia entre los movimientos sociales mayoritarios, reclamación histórica de los libertarios. Hasta entonces, debido a que los movimientos sociales estaban copados por corrientes de izquierda afines a intereses electorales, había una falta de radicalidad y horizontalidad, que era poco atractiva para los libertarios locales. Pero este pequeño giro hacia prácticas más participativas y no tan dirigidas, hizo que las luchas se radicalizarann y aparecieran acciones directas bastante significativas. Cultura Obrera dio apoyo activo a estas luchas, y muchas veces la colaboración fue recíproca. La base del proyecto y la aportación económica que lo hizo viable, vino de la mano de estas luchas y los activistas que formaban parte.

Uno de los males que tiene el movimiento libertario y que se ha visto acentuado en las últimas décadas, es que le falta implantación y por lo tanto se imposibilita la reafirmación de los proyectos. Esto ha hecho que si bien, y las páginas del Cultura Obrera son un fiel reflejo, han sido muchas y diversas las acciones a lo largo de estos años, ningún proyecto, incluido el propio Cultura Obrera , ha sido capaz de mantenerse con una mínima base sólida.

Esta simbiosis entre las luchas sociales de los primeros años de Cultura Obrera y el propio periódico no se ha visto reflejada con la aparición del 15M y la irrupción de proyectos y colectivos alrededor de la isla. El Cultura Obrera ha dejado de ser un referente, y como la mayoría de los colectivos libertarios, esta ola de radicalidad nos ha cogido a contrapié.

Un periódico que bebe directamente de las fuentes de la lucha social no tiene ningún sentido si la propia lucha no lo ve como propia, como necesario. Y esto quizás es lo que marca la diferencia de estas dos etapas. Son unos momentos donde el ideal libertario y su forma de funcionamiento están más presentes que nunca, si bien los colectivos no tienen ninguna fuerza ni implantación. Acaso la aparición de la Coordinadora Libertaria de Mallorca y la idea de juntar los colectivos y los proyectos de este ámbito, rompa esta dinámica de debilidad. Pero se nos hace extraño que ante la aparición, como decimos, de iniciativas locales y grupos marcadamente asamblearios e incluso libertarios, el movimiento esté más flojo que nunca. Quizás los nuevos tiempos no son idóneos para proyectos como Cultura Obrera , y sí por otras formas de comunicación como pueden ser el Contrainfo, SaTevaVisió o Radio 77, y esperamos que sean capaces de llenar el vacío dejado o que dejará este periódico.

El tiempo lo dirá. Nosotros por ahora hemos finalizado un proyecto coherente, que creemos que fue y es todavía necesario. Pero la renovación está sobre la mesa y queremos hacer un punto y final a una dinámica de desgaste que no nos llevaba a ninguna parte.

Víctor Cornell Comas

* Artículo publicado en el número 50 del Cultura Obrera y el núm. 146 de la revista Catalunya / Papers.

http://cgtcatalunya.cat/spip.php?article8580


Fuente: Víctor Cornell Comas