Durante el año señalamos días para rememorar o reivindicar Fechas, Hechos y Derechos. Hoy, 8 de Marzo, es el día en el que las mujeres nos recuerdan que en esta recién iniciada segunda década del Siglo XXI siguen luchando por su situación social. Desgraciadamente, ser mujer es a diario noticia. Triste y dramática. Un incesante goteo de víctimas por la Violencia del Género Cobarde de quienes aún creen que el matrimonio o la convivencia en pareja les concede algún privilegio como el de ser dueños de sus vidas. Cuando el miedo se instala en un hogar, sus miembros son devorados por esa siniestra persona que se adueña de su destino, de sus vidas y emociones.

Muchas veces, aún habiendo dado
el difícil y angustioso paso de denunciar al mal tratador ante la
justicia y de la evidente incapacidad o descoordinación de quienes
son los responsables de impedir, anticipándose, que se culmine la
tragedia, no llega o lo hace tarde. Casi siempre el verdugo consigue
saltarse las medidas que se le habían aplicado judicialmente. Está
claro que es un trabajo colectivo el que ha de desarrollarse para

Muchas veces, aún habiendo dado
el difícil y angustioso paso de denunciar al mal tratador ante la
justicia y de la evidente incapacidad o descoordinación de quienes
son los responsables de impedir, anticipándose, que se culmine la
tragedia, no llega o lo hace tarde. Casi siempre el verdugo consigue
saltarse las medidas que se le habían aplicado judicialmente. Está
claro que es un trabajo colectivo el que ha de desarrollarse para
poder decir algún día que un problema tan grave está en vías de
mejora. Y, como he dicho, en esto debemos implicarnos todos, pues
todos lo sufrimos al no hacer, más que lo (in)suficiente, lo
necesario.

El fracaso
social se hace visible cuando se creó un ministerio que emergió y
se sumergió casi en el mismo periodo de tiempo que dura un parpadeo.
No quiero pensar que, sólo se haya tratado de una cortina de humo,
pero ustedes dirán si no es para sospechar que todo fue un
espejismo. Mientras, el anacronismo de tener que reivindicar la
Igualdad entre Sexos sigue ahí, avergonzándonos. Pero no quiero que
este día,
Mujer,
sea como los noticiarios. Fúnebre y amargo. Quiero acercaros hoy un
calor que deshiele por unas horas al menos vuestra tristeza al
mostrar a todos, sobre todo a los hombres que os subestiman con su
machismo ignorante, que sois, no ya igual, sino mejores; pues tenéis
que luchar el doble para conseguir lo mismo o menos. Para ello os voy
a hablar de un colectivo que ha conseguido convencerme de lo que ya
sabía, pero es curioso que sin ser hincha de ningún equipo de
fútbol me haya despertado un inusitado interés por este deporte, al
que hasta ahora sólo había utilizado para seguir rondas de
conversación o para introducirme preliminarmente en otras
conversaciones que considero más sustanciosas o nutritivas.

Un ejemplo
que nos puede servir para ilustrarnos sobre las desigualdades entre
sexos y que es aceptada por la sociedad sin reparos, me lo ha
proporcionado una vecina y amiga,
Irene
Polo Rubio
, profesora de
Educación Física, de la que voy a hablarles porque su vida
deportiva como jugadora de fútbol femenino, la de su generación, y
la de la generación en activo que ha cosechado recientemente títulos
europeos es digna de mención y respaldo. Son veinte mil las mujeres
federadas en España. El equipo, Rayo Vallecano femenino es el actual
Campeón de Europa… Pero para llegar hasta estos éxitos de hoy,
antes hubo mujeres como nuestra Irene que desde niñas y apoyadas por
sus familias, tuvieron y tienen que costearse viajes y la ropa
deportiva en muchos casos, las que fueron abriéndose paso en un
universo masculino que más que apoyarlas en sus aspiraciones se
mofaban de su osadía y las menospreciaban por querer ser
futbolistas. Irene jugó en varios equipos valencianos. El San
Vicente, el Burjassot, el Levante UDF. También ejerció como
Preparadora Física, como titulada que es, en el que fue uno de sus
equipos como jugadora, el Levante UDF. Sus equipos consiguieron copas
nacionales y disputaron partidos internacionales a un nivel
profesional que ya quisiéramos muchos. Sin embargo, se les niega su
total integración al no concederles las licencias oficiales. No
tienen las mismas oportunidades que los hombres por una razón
ilógica y absurda:
Ser mujer.

Hace unos
días, retransmitieron por Televisión Española en el programa,
Documentos TV, el reportaje, “Cuestión de pelotas”, que con muy
buen criterio entrevistó a la abogada de Derecho Deportivo, María
José López, que además es miembro del Comité Jurídico del Comité
Olímpico y presidenta del Club de Fútbol Femenino Cáceres, sobre
la situación en la que se encuentra este colectivo hoy en día. O da
a conocer a muchos, a mujeres como Lola Romero, directora del
Atlético de Madrid Femenino, que con coraje está luchando con otras
compañeras porque esta injusticia social, discriminatoria, aunque se
mire haciendo el pino, acabe. No ayudan los argumentos que desde la
Real Federación de Fútbol Española hacen sus responsables. José
Vicente Temprado e Ignacio Quereda (Seleccionador Nacional Femenino
durante 22 años…) dicen, que no es posible lo que reclaman desde
hace décadas las mujeres: Equipararse profesionalmente al fútbol
masculino. Que siempre les queda optar por dedicarse al fútbol como
aficionadas y, profesionalmente, dedicarse a otro trabajo. Pues uno
se queda helado si este tipo de gente es el que las representa
oficialmente. Será que no saben estos hombres que hace ya tiempo que
la mujer está ocupando cargos de vicepresidentas de gobierno,
ministras, diputadas, concejalas (¿qué hacen por cierto?)
licenciadas o doctoras en cualquier actividad académica, militares,
empresariales;
trabajadoras de
los hogares
… que, seguramente
ellos, serían incapaces de realizar sin
Ellas
ese trabajo que por tradición
les corresponde. O como ir a la Campaña de la Aceituna, que algunas
futbolistas del Jaén, para poder vivir se han visto avocadas a
realizar este trabajo (quien les escribe les asegura que es duro) de
jornaleras para poder, por sus propios medios, seguir siendo lo que
son, futbolistas: Y aquí sí que se puede decir muy alto aquello de,
jornaleras altivas

El Fútbol
Femenino es un claro ejemplo de la desigualdad que abona la
discriminación social de la mujer y fortalece la indefensión de
todo su conjunto. Es el combustible que alimenta y fomenta la
violencia que la mujer padece. Esa diferencia, aumenta cuando se les
restan oportunidades. Alienta el sentimiento maldito de inferioridad
que hemos heredado y que conlleva, inevitablemente, a que se trasmita
de generación a generación.

Irene y su
vida dentro del Fútbol Femenino, me ha inspirado este sentido
homenaje que os escribo,
mujeres.
Su pasado como jugadora de fútbol, el de sus compañeras de fatigas,
que ven seguro con alegría como su relevo se va consolidando y
ganándole terreno a la injusticia social en todas sus
manifestaciones sexistas.
Irene,
otras antes que ella y las que ahora se preguntan, ¿por qué?, deben
saber que la gloria colectiva o personal no tiene precio. Que quienes
hoy les están negando la libertad tendrán que escuchar a sus
nietas, probablemente, decirles lo mal que lo hicieron. Que
Laura
del Río
, fue Iniesta, Casillas
y Pujol juntos, porque tuvo que sacrificarse mucho más que ellos,
que lo tuvieron inmensamente mejor para llegar a hasta donde ella
llegó.
¡Sí!,
mujeres, dos huevos no os van a arrebatar ni la Historia ni la
Gloria.

Benjamín
Lajo Cosido, memorialista