La compañera Meryem Mehdi está en huelga de hambre desde hace 14 días en protesta por su despido abusivo por parte de la compañía Bristish Gas. Con el fin de expresar su apoyo, y así ejercer presión sobre la compañía británica para su readmisión, el Comité de mujeres del Sindicato nacional autónomo del personal de la Administración pública (SNAPAP) había convocado el martes día 22 una concentración delante del domicilio social de British Gas.

La compañera Meryem Mehdi está en huelga de hambre desde hace 14 días en protesta por su despido abusivo por parte de la compañía Bristish Gas. Con el fin de expresar su apoyo, y así ejercer presión sobre la compañía británica para su readmisión, el Comité de mujeres del Sindicato nacional autónomo del personal de la Administración pública (SNAPAP) había convocado el martes día 22 una concentración delante del domicilio social de British Gas.

Pero el problema era localizar la oficina de la empresa. El punto de reunión era la embajada de Canadá, pero en los alrededores de la representación diplomática, ningún rastro de cualquier oficina de la multinacional.

Algunos minutos antes de la hora de la cita, una decena de personas se reúnen delante de un gran pórtico verde, sede de la empresa canadiense SNC Lavalin. La sede de Britihs Gas está escondida dentro de la propiedad Bengana, exactamente junto a la residencia de la embajada de Canadá.

La concentración va aumentando con miembros del Comité de Mujeres del SNAPAP, del Consejo Nacional del profesorado interino, sindicalistas en conflicto del grupo Compás y el grupo petrolífero Weatherford, diputados del RCD y del MPLD, médicos, abogados, defensores de los derechos humanos hasta alcanzar unas 40 personas.

El grupo penetra en el edificio con el objetivo de entregar un escrito, pero el conserje niega que allí esté la oficina de la empresa aunque está confirmada dirección. El conserje reconoce haber recibido instrucciones para negar la existencia de la oficina en el edificio. Pancartas y carteles con eslogan como “BG fuera”, “Alto a la esclavitud” y gritos contra los “colonizadores de los tiempos modernos” se suceden durante más de media hora en el interior del edificio.

La manifestación continúa en la calle, controlada por la policía, explicando a los transeúntes el motivo de la protesta.

La situación de Myriem Mehdí es cada vez más crítica, habiendo sido llevada al hospital al sufrir una grave hipoglucemia, encontrándose en un estado de salud cada vez más preocupante.

(Agustín Gómez)

Más informacón : http://www.rojoynegro.info/2004/spip.php ?article28988