Emilia Moreno. Mirando para otro lado
Últimamente he tenido que mantener diversas entrevistas con directores generales, subsecretaria, jefes de área, sección…. de Generalitat, la causa era procurar resolver el problema de trabajadoras y trabajadores de empresas subcontratadas por Generalitat y que despiden, no pagan, regatean material y, al amparo de las nuevos recortes en las condiciones de trabajo pactados con grandes sindicatos, reducen a las personas a mera mano de obra barata, con la incertidumbre y la precariedad sobre sus espaldas.
Emilia Moreno. Mirando para otro lado

Últimamente he tenido que mantener diversas entrevistas con directores generales, subsecretaria, jefes de área, sección…. de Generalitat, la causa era procurar resolver el problema de trabajadoras y trabajadores de empresas subcontratadas por Generalitat y que despiden, no pagan, regatean material y, al amparo de las nuevos recortes en las condiciones de trabajo pactados con grandes sindicatos, reducen a las personas a mera mano de obra barata, con la incertidumbre y la precariedad sobre sus espaldas.

La respuesta de los representantes de Generalitat, con sus trajes de buen corte y mejor marca y sus manos pulidas es la de la displicencia más absoluta : « Generalitat no es responsable de ninguno de estos hechos, el que las personas perjudicadas trabajen para ellas es mera coincidencia y, lamentándolo mucho, están atados de pies y mano por un contrato, que, en cuanto que no se vulnere, no les permite hacer nada ». Eso sí, cada vez defienden con el mayor de los cinismos la política de externalización de los servicios y tildan estos problemas de pequeños incidentes ; el trabajo de las personas, su posibilidad de pagar su hipoteca, la luz, el agua, incluso el billete de autobús para ir a trabajar son meras incidencias ; y eso cuando no descubres que los impagos de nóminas son fruto de los retrasos de incluso años en el pago de la Generalitat a la empresa subcontratada.

La verdad es que resulta algo más que repelente la manera en que Generalitat se sacude las responsabilidades cuando lo único que hace es permitir que otros exploten en su nombre abaratando y bajando el nivel de calidad de los servicios a través de empresas que les hacen el trabajo sucio, pero eso sí, sin mancharse directamente las manos.

Delante de estos problemas siempre está claro de qué lado estamos, con quién luchamos y quién o quiénes son los responsables. Pero no sucede los mismo con los inmigrantes deambulantes por el desierto del Sahara. Durante estos días el mensaje es que Marruecos ha abandonado a innumerables personas en el desierto, vulnerando los derechos humanos, y que España ha detenido las deportaciones porque defiende los derechos de estas personas, aunque claro, no puede permitir que no se cumplan las leyes y se invada su territorio, o como ellos mismos me han contestado : « el sistema de Vigilancia Integrado Exterior, destinado al control de las costas del Sur de España, y la colaboración con Marruecos se han traducido en una reducción muy importante en la llegada de inmigrantes En este sentido, ambos países estamos activando el convenio de readmisión suscrito en 1992, que permite que los inmigrantes vuelvan a Marruecos con las debidas garantías ».

Ahora me siento responsable y por ello siento rabia, vergüenza y angustia. Rabia, porque nos vuelven a tratar de engañar echando la culpa de nuestros actos a otro país con menos remilgos ; Marruecos es la subcontrata de España, nos hace el trabajo sucio a cambio de dinero y de que miremos para otro lado en sus asuntos, es decir, con el pueblo saharaui.

Angustia, porque, ante la dimensión que en estos momentos ha tomado el drama, ya no puedo mirar a otro lado y no paro de pensar en la angustia de las personas abandonadas en mitad del desierto, en su desesperación por haber sido expulsados del paraíso, del miedo de las madres y los padres por el mañana de sus criaturas.

Vergüenza, porque esta situación es responsabilidad de todos y de todas, porque el gobierno hace lo que nosotros le permitimos, y la verdad es que las condiciones en que llegan a España estas personas, tras enormes calamidades, atrapados por las mafias, aterrorizados por la amenaza de los papeles, les hacen una presa fácil para trabajar en infracondiciones que nos permiten mantener el nivel de competitividad precisa para continuar disfrutando de nuestro ritmo de vida occidental, acaban convirtiéndose en los esclavos del siglo XXI, pero eso sí, sin mancharnos las manos, sencillamente permitimos que países menos escrupulosos y mafias lo hagan y sólo queda aprovecharnos de los resultados para mantenemos nuestro estatus, buena ropa, manos pulidas ?.

Durante años, estamos viendo con recelo cómo estas personas van desembarcando cada vez en mayor número en nuestro país, adaptándonos a la situación, aprovechándonos de su capacidad para trabajar, de sus conocimientos y criticando el escaso jugo que le sacan a nuestro maltrecho estado del bienestar, dejando que las escuelas donde admiten a sus hijos se conviertan en guetos de los que sacamos a los nuestros despavoridos, permitiendo el deterioro del sistema de salud pública al que ellos pueden acudir, mientras la élite se desplaza a la cómoda sanidad privada, más preocupada de lucrarse que de curar.

Nos hemos adaptado a la situación aprovechando sus ventajas y cerrando los ojos ante la raíz del problema, sin preocuparnos de la historia de desarraigo, violencia y desgracia que había hecho venir a nuestro país a ser explotadas a cada una de las personas emigrantes que nos rodeaban, sin plantearnos cuál serían las consecuencias y esperando que todo se resolviera como siempre, mirando para otro lado. Pero ya no es posible mirar para otro lado, hay tal cantidad de personas esperando cruzar el estrecho de una u otra forma y tan desesperadas que ninguna valla puede detenerlas. Sólo queda la fuerza bruta a gran escala -porque no nos engañemos, de la de menor escala podrían escribir libros enteros cada uno de los que ha conseguido estos días sus ansiados papeles. ¿Podemos permitirlo ? ¿Podemos seguir girando la cabeza y esperar que nuestros subcontratados nos hagan el trabajo sucio mirando con desdén desde nuestra posición dominante, bien vestidos, comidos en exceso y con las manos pulidas ?


Fuente: EMILIA MORENO DE LA VIEJA - Secretaria General CGT-PV