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Durante la cuesta de enero, sube con nosotros al Cerro...

 

...y al Alto de la Casilla. O acompáñanos al Vértice Cerro y a la Cota 1140, topónimos militares que recibieron estas elevaciones en la Guerra Civil.

Cazafortines


En el término municipal de Abánades, al noreste de esta localidad guadalajareña, las dos alturas topográficas conservan huellas de la contienda. Largas lineas de trincheras rellenas de cascajo, fortines derruidos y puestos de tirador pasan desapercibidos en un entorno de colinas y pequeños valles cultivados.

Los vestigios se encuentran enterrados o enmascarados por la vegetacion. La maleza los oculta. Y el arbolado engaña: era menos denso en los años 30 del pasado siglo. Los restos de los combates forman ahora parte de un paisaje que no corresponde al tiempo de la guerra.

Solo siguen igual las construcciones agropecuarias, las parideras, los corrales de ovejas, los caminos que unían pueblos y gentes. Lugares que también fueron escenarios bélicos.

Mostraremos en DOS VÍDEOS estas estratégicas alturas arrebatadas a los franquistas al comienzo de la OFENSIVA DEL ALTO TAJUÑA (30 de marzo - 16 de abril de 1938), el ataque republicano en un sector del frente establecido el año anterior al finalizar la BATALLA DE GUADALAJARA.

El objetivo era atraer y fijar el mayor número posible de fuerzas enemigas, que en aquel momento maniobraban contra las líneas republicanas en Aragón. El plan consistía en un avance nocturno de la infantería entre los espacios sin fortificar del enemigo, atacando sus posiciones por la retaguardia. Frente a ellos se encontraban los efectivos de la 75 División franquista.

El sector que recorreremos fue ocupado, tras cruentos combates, por las 2ª y 39 Brigadas Mixtas de la 5ª División del Ejército del Centro. Exhaustas tras la lucha, serían relevadas los días 5 y 6 de abril por la 138 Brigada Mixta de la 33 División, encuadrada en el IV Cuerpo de Ejército al mando del anarquista CIPRIANO MERA.

Frente a ellos se encuentran la I Bandera del Tercio, el III Batallón de Arapiles, y el III Tabor de Regulares de Alhucemas, fuerzas de choque que el bando sublevado lanza al ataque en una contraofensiva para recuperar el terreno perdido.

Días de durísimos combates esperan a los defensores del Alto de la Casilla y Vértice Cerro. Hostigados por la artillería y la aviación enemiga, estas tropas resistirán con coraje los continuos contraataques franquistas a sus antiguas posiciones, ahora convertidas en 1º línea de defensa republicana, afianzándose en el terreno y fortificando las estratégicas cotas, que mantuvieron hasta el FINAL DE LA GUERRA.

SETENTA Y CINCO AÑOS después de los combates visitamos este paraje solitario en el que duermen las trincheras de la GUERRA CIVIL.

 

 

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