Skip to Navigation

[Vídeo] Lemóniz sigue allí

 

La Central Nuclear de Lemoniz es uno de esos lugares que mi memoria evocaba como un mito, como un símbolo de lucha en ese periodo de la historia mal llamado Transición. Pero lo percibía como un recuerdo lejano, no como algo que pudiera ver ahora, que pudiera sentir. Era un olvidado punto de referencia en el agridulce calendario de la vida. Un recuerdo que se alejaba entre la bruma del tiempo.

Cazafortines


Y con reloj desbocado de la existencia adelantando décadas ni por la imaginación me pasó visitar algún día LEMONIZ, los restos de la primera batalla antinuclear en la península. Por eso, cuando me encontré -de pronto- el esqueleto de hormigón añejo que inflamó antaño el ánimo de miles de personas, me impresioné. El grito colectivo de ¿NUCLEAR? NO, GRACIAS reaparecía tras una curva en una carretera vizcaína.

No me lo esperaba. Me dijeron "eso de ahí abajo es Lemoniz" y el túnel del tiempo donde dejamos los años se plegó de golpe, devolviéndome recuerdos de multitudinarias manifas y concentraciones, sensaciones de gente y protesta. Volvía a mis oídos el eco de miles de voces oponiéndose a la peligrosa energía y a sus catedrales de muerte. Entre resplandores de recuerdos el colosal conjunto de ruinas se desplegó: las siniestras jorobas del proyecto nuclear rechazado guardaban silencio, rodeadas de sombríos edificios objeto del abucheo constante de las olas del mar cercano.

Cámaras de vigilancia nos recuerdan a los curiosos que el acceso no está permitido, aunque por la web se encuentran imágenes de quienes lograron entrar sigilosamente para captar la decadencia del herrumbroso recinto: vigas oxidadas, goteras arrítmicas, cristales troceados y escombros alfombrados por la hierba salvaje que avanza entre las gigantescas instalaciones.

Las visitas turísticas no existen. No se puede entrar, no dan permisos. A IBERDROLA (la antigua Iberduero) no le gusta que hablen de la central. No le gusta el pasado. No quiere preguntas. No quiere visitas. Prefiere el anonimato, el olvido. Actúa como si no existiera. Como si el decrépito armazón del buque nuclear no llevase décadas varado en la costa cantábrica.

Mientras, rompiendo la línea del litoral, el hormigón de la muralla del desatino encierra las abandonadas jorobas nucleares donde se solean cientos de gaviotas. A su alrededor la maleza continúa comiéndose las vallas y los puestos desde donde vigilaban los civiles.

Que siga así.

A continuación os presentamos tres vídeos cortos sobre Lemoniz (o LEMOIZ en euskera). En el primero contamos escuetamente la historia de la Central:

https://youtu.be/51WYF69zW5Y

y en los otros observamos las abandonadas instalaciones desde las alturas, frente al mar:

https://youtu.be/DgqFqEn-3nI

https://youtu.be/wv6_rZhETLg

SALUD Y OLVIDO

 

Comentarios

Los comentarios anónimos están moderados, por lo que no se garantiza su publicación, sólo los usuarios registrados podrán comentar sin moderación.
La redacción del Rojo y Negro no se hace responsable de los comentarios vertidos, al tiempo que se reserva la eliminación de los comentarios de carácter sexista, racista, autoritario, o arbitrariamente insultantes hace personas concretas, así como el bloqueo del usuario que de forma reiterada no respete estos límites.

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Enter the characters shown in the image.