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Entrevista a Joan Busquets, maquis superviviente de la guerrilla contra Franco

 

Un grupo de amigos fuimos a Normandía donde vive Juan Busquets. Dos mil quinientos kilómetros de ida y vuelta para verlo. Hubiéramos hecho cinco mil. Fuimos muy bien recibidos. Y Juan que más comía, bebía, charlaba y reía con nosotros. Una vitalidad y vida ejemplar. Le gusta vivir bien y hacer el trabajo bien hecho.



Ha escrito un libro autobiográfico "El Sencillo. Guerrilla y prisión de un maquis", editado por el Centro de Estudios Josep Ester Borràs de Berga del año 2008 y que pronto será reeditada una versión corregida. Un libro hecho a conciencia para dejar constancia de su paso con los maquis y la vida legendaria de los hermanos Sabaté, Massana y muchos otros guerrilleros menos conocidos.

Hoy en día, Joan Busquets Verges es uno de los pocos sobrevivientes de la resistencia libertaria, junto con el Ángel Fernández, Manuel Fornés y pocos más. Estaría bien poder conectar y homenajear en vida. Los amigos de Berga ya lo han hecho con Juan Busquets. Debemos seguir su ejemplo y así responder al olvido, el insulto y la ignominia de nuestros corruptos gobernantes.

En Normandía, junto a la casa de Juan, constatamos cómo los franceses han dado sepultura digna a los alemanes nazis, los ocupantes, los enemigos extranjeros, en cementerios impresionantes construidos sólo cinco años después de la guerra, y en España han pasado setenta y cinco años y no se ha dado sepultura a los republicanos, los milicianos, los defensores de la libertad, los ciudadanos asesinados por los falangistas, los militares golpistas, por los moros de Franco y los mercenarios del capitalismo internacional. ¿Por qué no se les da sepultura y se les olvida? Siguen gobernando los franquistas, los borbones y los que se hicieron ricos durante la dictadura.

Los maquis jugaron la vida en la lucha contra el terrorismo franquista. La mayoría murieron asesinados en una resistencia heroica, algunos con condenas perpetuas, otros condenados a muchos años de prisión, la mayoría torturados, maltratados durante años, y hoy silenciados. Lo peor de todo es que los pocos que han quedado vivos, como Joan Busquets, sufren el olvido, el desprecio y la injusticia de las autoridades oficiales que sólo tienen ojos para los vencedores y sus beneficiarios.

La dictadura franquista acabó con los maquis gracias a la colaboración de los aliados, los Estados Unidos y democracias europeas que públicamente repudiaban la dictadura, pero la aceptaban por el miedo al advenimiento de una revolución comunista y anarquista en España. El dictador Franco, con la ayuda y reconocimiento de los aliados, atacó con terror y crueldad a los maquis, los enlaces, los ciudadanos que le apoyaban, sea por afinidad ideológica, por dinero, o por lazos de familiares y amistades, y se 'les aplicó la ley de fugas, condenas a muerte oa muchos años de prisión.

La historia oficial es la de los asesinos y los golpistas franquistas. Los maquis sólo los recuerdan algunos novelistas, como héroes y legendarios guerrilleros, o bien, algunos investigadores independientes que recogen las vivencias de los maquis y sus amigos para saber más de esa resistencia desconocida y que persiste sobre todo en el imaginario y de forma oral

Después de coronarse Rey, el elegido como sucesor por los franquistas, el Borbón, fue a París y los gobernantes lo recibieron con honores y desterraron a Belle Ille a resistentes y compañeros anarquistas para complacer al sucesor de Franco. Entre ellos Juan Busquets, una infamia tanto los franceses como del Borbón, que hizo que las autoridades francesas secuestraran durante unos días tanto a anarquistas como militantes de la ETA (en islas diferentes). Cabe recordar que la Monarquía no reconoce los maquis. Tampoco la Generalidad de Cataluña les reconoce, tal y como denuncia Juan Busquets

Joan Busquets nació en 1928 en el barrio de san Gervasio de Barcelona. Actualmente vive con su compañera Ivette. Tienen un hijo. Juan tiene tres hermanas mayores, casi centenarias, y sobrinos y pequeños sobrinos, una gran familia que visita cuando viene por Barcelona.

¿Como te has formado en la vida?

Me he formado poco a poco. Mi formación ha sido a golpes. Comenzó durante la guerra civil. Era un chaval. Fui testigo de la entrada de los nacionales, de la barbaridad de los franquistas al entrar en Barcelona. Tenía 11 años al terminar la guerra

¿Cuéntanos algunas barbaridades de los franquistas tras la guerra?

Recuerdo muchas cosas: que íbamos al cine y nos hacían cantar el cara el sol con el brazo levantado, el himno falangista, y que se hacía el remolón le daban unas cuantas bofetadas, si era un hombre, y si era una mujer, le rapaban la cabeza a cero. También fui testigo en el tranvía del maltrato a un viejo que hablaba en catalán (podía ser un hombre de unos cincuenta años), lo tiraron fuera a golpes. Le dijeron: «Hable como los cristianos». Se creían los dueños, eran grupos de falangistas, criaturas muy, muy jóvenes. Daban bofetadas sin más. En las colas para comprar pan, a las mujeres también las maltrataban: «Tú ¿por qué me miras?" Y pum, le daban una bofetada. Toda aquella situación, era una copia de los nazis.

¿A ti te humillaron o maltrataron?

A mí una vez al baile, tenía unos 15 años, llevaba una corbata roja. Me cogimos dos y me reprocharon ser un rojo «Tú eres un rojo». Nos peleamos y me defendí como pude. Como ellos eran dos, yo recibí más. Nos separaron. Una situación contradictoria. Ellos iban con la gorra roja y me criticaban y acusaban por ir con una corbata roja. Yo me crié en este ambiente. Y creó en mí una situación de revuelta y eso se fue acumulando. Como yo, había otros jóvenes que pensaban igual, rebotados contra las injusticias!

¿Los libros te formaron?

Los de Berga me regalaron "Sembrando flores" de Federico Urales, ya que en las memorias comento que fue uno de los primeros libros que leí de pequeño. Un detalle muy bonito. Me influenció. Este y otros libros me dejaba un chico del Clot, un tal Ferrer, un profesor autodidacta, cultivado, muy tranquilo: Tenía una manera de explicar las cosas suave. Íbamos tres o cuatro y comentábamos los libros que leíamos. Él nos pedía nuestras impresiones y nos hacía comentarios de cosas que no vemos. Fue mi formación inicial. También el ambiente familiar me formó ya que el padre era de la CNT. Yo crecí con la CNT, el sindicato de los trabajadores que luchaba por los trabajadores. También recibí la influencia de otros familiares, como un primo hermano que lo asesinaron los franquistas, y de otros familiares refugiados en Francia. Un primo regresó de los campos de concentración y vino a casa, y se quedó un buen tiempo sin papeles. Encontró trabajo de lechero, ya que venía del campo. Antes dentro de las lecherías estaban las vacas.

¿Y tu formación como sigue?

La formación es un proceso que no acaba nunca. En refugiarme en Francia entré en contacto con la CNT del exilio y había un ambiente magnífico de solidaridad y actividad. Yo me afilié a las Juventudes Libertarias. Una familia me acogió hasta que encontré trabajo en unas minas. Nosotros organizábamos espectáculos para recoger dinero para los presos.

¿Qué espectáculos?

Hacíamos bailes, rifas, las mujeres hacían pasteles y nosotros los veníamos. Algunos hacían teatro. Yo venía el periódico Ruta, casa por casa, y el dinero servían los presos. Iba a los mítines, charlas. Todo esto me fue formando y concienciando. Decidí y me quería demostrarme a mí mismo que podía hacer algo más contra el régimen de Franco.

¿Como lo hiciste para entrar a los maquis?

Entré en contacto con Marcelino Massana. Él también vino al local a hablarnos de las actividades de los guerrilleros contra la dictadura, y eso me entusiasmó mucho.

Cuéntanos este entusiasmo

Hombre! Yo estaba contra el régimen, muchas de las actividades de nosotros, las Juventudes, estaban relacionadas contra la dictadura y queríamos suprimirla. Lo peor que puede llegar a un pueblo es un régimen que lo prohíba todo.

¿Fuiste a la escuela pública?

Sí, en Barcelona. Pero allí aprendí muy poco. Donde hago formar culturalmente fue en las cárceles.

¿Culturalmente?

Hablo de la cultura que puede adquirir un pequeño autodidacta sin pretensiones. Leí mucho, escribí, que era lo que me gusta, estudié matemáticas y contabilidad. Y todo eso me valió cuando me puse a trabajar para mí mismo en París. La cultura la recibí a golpes, a patadas.

¿Y la música?

Sí, en la cárcel también estudié música en la banda. Hacíamos música clásica. El director de la cárcel era un bestia pero le gusta la música. Nos venía un director de fuera. Yo formaba parte de la banda de la cárcel. Tocábamos música clásica los domingos y festivos y para hacer desfilar a los presos.

Háblanos de Massana

Ya he hablado mucho de'n Massana. Él hizo la guerra. Tenía unos estudios militares y salió con el grado de teniente. Y estuvo en campos de concentración hasta recuperar la libertad. Al recuperar la libertad era un paria. Y se dedicó al contrabando, como muchos otros para sobrevivir, hasta dedicarse a la resistencia. A mí me causó una muy buena gran impresión desde el inicio.

¿Por qué te impresionó?

Tenía una fuerte personalidad. Lo demostraba y le gustaba demostrarlo. Y claro un joven como yo que tenía 20 años me causó un impacto terrible. Ahora me haría un poco de gracia. Él gritaba fuerte, como haciendo teatro. Era para impresionar al enemigo. Y de tan hacer esta comedia, ya llamaba a todo dios.

¿A todo el mundo?

No de manera mala. Era una costumbre que tomó. Le gustaba que se hablara de él. Hacía canciones contra la Guardia Civil. Y estaban muy bien hechas y organizadas. Se metía de la Guardia Civil. Esto la guardia civil no le perdonaba. Le tenían un odio terrible. Y a la gente le gustaban y reían.

¿Así era músico también?

No, él hacía la letra y las cantaba. Ponía la música de Antonio Machin, de boleros.

Cómo funciona el grupo guerrillero. ¿Cuál era el rol de Marcel · li Massana?

Él era el delegado del grupo. Se planteaban los problemas dentro del grupo.

¿En Massana era el delegado o la cabeza?

Era el delegado, y para mí era el más competente y astuto. La prueba es que no cayó ningún grupo suyo. Tú dice que me qué grupo guerrillero no cayó y no mataron a nadie? Ninguna. Todos los grupos han tenido bajas. Su grupo es el único que no ha tenido ninguna baja. Además con en Massana era alegre y sabía disfrutar de la vida.

¿Las tácticas y acciones, que las decidía en Massana o el grupo?

Él decidía la manera de hacer las cosas. No se le discutían porque conocía muy bien el terreno, tenía experiencia en organización, y los grupos que él dirigía no cayeron, hecho remarcable. Ahora bien, lo que había que hacer, eso lo decidían los del interior, el Comité de defensa. Cuestiones del día a día e internas de grupo o pieles rojas decidíamos entre todos.

Pon un ejemplo de buena organización

Una vez, en secuestrar el jefe de alcances de Barcelona y nos llevamos en Francia la familia de la base de Santa Eugenia, cerca de Berga, para evitar represalias, y un guía les llevó a Toulouse. Estábamos bien organizados.

¿Hicisteis preparación militar?

El grupo estaba bien preparado. Había una gran la experiencia de los miembros del grupo ya que habían hecho la guerra y el maquis francés.

Y tú, ¿cuál era tu experiencia?

Al estar con esta gente yo aprovecharme de su experiencia, por ejemplo, montábamos la metralleta con pocos segundos.

¿Qué sentido le dabas a la lucha armada?

Había un régimen autoritario. Era la época de interesarse por la lucha armada y las armas. Eran nuestro enemigo y teníamos que combatirlos. Eran ellos los que se sublevaron contra la República legitimada por el pueblo y se impusieron por las armas. Entonces los bandidos eran ellos. Cuando hablo de los militares franquistas se entenderá bandidos. Y el Rey es un bandido también. El Rey lo puso Franco y como el rey no se ha disculpado ni mucho menos, y reconoció a Franco «como apoyo padre adoptiva», no le tengo ningún respeto en este hombre. No se lo merece.

¿Que piensas de que ahora sufrimos de una monarquía absoluta, una monarquía para toda la vida según una Constitución?

Te acabo de decir. Una monarquía permanente es inmoral. Se creen que porque tienen «sangre azul» están por encima de nosotros. Este hombre no merece ningún respeto. Para mí está de más. Es el pueblo que debe expresarse. El pueblo aguantó cuarenta años Franco, y ahora verme cuantos aguanta a este hombre. El rey tiene el poder absoluto y es el Generalisimo del ejercito, y «siempre tiene razón y además impunidad». Seguimos siendo vasallos. Que cada uno saque las conclusiones.

De momento el pobre pueblo no puede hacer referéndum, ni consultas, ni nada.

A veces hace falta algo más que referendos. Por las buenas esta gente seguro que no se irá y por las malas costaría sangre. Si el pueblo se pone a las malas, porque esta gente no se irán por las buenas, matarán para defender sus intereses y privilegios. Lo están demostrando todas estas monarquías absolutas y regímenes autoritarios.

¿Qué tipo de acciones hacían?

Básicamente el sabotaje contra el sistema. Cuando nosotros actuamos había pocos grupos, unos tres o cuatro.

¿Qué características tenía la guerrilla urbana de Barcelona?

Había un Comité de defensa fijo en Barcelona y grupos volantes que venían de Francia y entraban en contacto con los del interior. Y conjuntamente se hacían trabajos o no ... Dependía. Pero había un contacto permanente entre los dos grupos.

¿Cómo cayó?

Yo caí en el 1949. Un día después de la detención y asesinato de Pepe Sabater, a quien encontraron la dirección y contacto de mi padre. Estuve varias semanas en la Jefetura Superior de Policía en Via Laietana. Los caudalosos estaban llenos de compañeros detenidos. Entre ellos estaba en Pons que fusilaron, el Tragapanes, Miguel García, etc.

¿Cómo te trataron la policía franquista en Via Laietana?

Lo que más me torturó fue el sueño, la falta de sueño. No me dejaban dormir. Más que las bofetadas, empujones, insultos y golpes. Todo esto era para eliminar tu voluntad, ya que la falta de sueño es terrible, peor que una paliza. A mí no me hicieron como el Maño que tuvieron colgado toda una noche con las manos detrás, que lo dejaron sin sentido. A mí después de dos semanas de la detención me trasladaron a la cárcel Modelo y al cabo de veinte días ya estaba condenado a muerte por un Consejo Militar.

¿Qué sentías al saber que se acababa la vida a los veinte años?

Yo no me veía con la vida terminada. Enseguida me inventé ilusiones, pasaba horas pensando que me escapaba, que estaba libre. Algunas veces ya lo daba por hecho y todo. Fantasías. Una vez me fabricar una pistola con migas de pan y con betún de lustrar los zapatos. La tiré. No hubiera funcionado. Eran ilusiones que me ayudaban a vivir. En un momento me dije que si llega el momento hay que encarar esto y se acabó. Esta fue mi conclusión final.

¿Hiciste un repaso de tu vida mientras estabas con los condenados a muerte?

No, no, no, sólo tenía 21 años. Hoy en día pensaría de otra manera. Conmigo estaba Manolo Sabaté y Saturnino Culebras, el jefe del grupo, llamado «los primos», y que tenía sólo 7 años más que nosotros. A ellos les fusilaron. A mí me conmutar la pena de muerte por 30 años de prisión. En Saturnino ya pensaba como un hombre adulto, más centrado. Manolo, lo mataron por ser hermano de Quico y Pep Sabaté. Manolo y yo hacíamos las cosas sin pensar demasiado. Por ejemplo, estábamos en celdas contiguas, y planeamos de escapar por el inodoro, de mirar si había alguna salida. Manolo arrancó todo el inodoro y le castigaron. Tenía muchos pimientos. Después nos comunicaban a través de la misa los domingos. Y hicimos un pacto que si nos ejecutaban pediríamos un plato de arroz con leche. Él antes de fusilarlo, cumplió el pacto y pidió un plato de arroz con leche. Manolo sorprendió a todo dios. Lo consideraron como un acción valiente y un desafío. En los momentos que los condenados se desmontan, en la capilla, él se comía un plato de arroz con leche. Fue una acción de mucho coraje. Demostró que tenía pimientos y no tenía miedo. Hizo honor del nombre Sabaté.

Murió cumpliendo su pacto

A mí me impresionó mucho. La prueba de que todavía hablo. Yo guardo de Manolo Sabaté un recuerdo inolvidable.

Juan, tú estuviste en la cárcel 20 años. Al salir, escribes, pasaste un tiempo a la deriva, una época autodestructiva, con fuertes dificultades en adaptarse a la vida «en libertad»

Sí. Yo salí en un mundo que desconocía completamente. Entré a los 21 años y salí a los 41. Al principio no me daba cuenta. En Madrid entré en contacto con compañeros que había conocido en la cárcel. Conocí a Angel Rojo, alias de Melchor Rodríguez, que se llevó bien conmigo. De Madrid fui a Barcelona y me entró como un vacío. No tocaba los pies en el suelo. Iba desconcentrado. Los coches me pitaba, pasaba los semáforos en rojo. No sabían de mis problemas. Lo pasaba mal. Un compañero me hizo entrar en una editorial. Tenía un complejo grande de inferioridad y de relacionarme con los demás. No me encontraba bien en ninguna parte. Ni en el trabajo, ni en casa. Sentía que me miraban de reojo. Sólo me encontraba bien con los compañeros que habían hecho largas penas de prisión. Nos comprendíamos. Los compañeros de la calle intentaban ayudarme pero no había nada que hacer. No comprendían el problema.

¿Cuál era el problema?

Integrarse. Era imposible integrarme. Eran muchos años de prisión. Y no me integro en ningún aspecto, ni en el trabajo. Estaba desplazado completamente. Después de la muerte de mi madre, me fui a Francia. La policía en Via Laietana me citaba. Me amenazaban, me insultaban. Era insoportable. Decidí ir a Francia. Josep Ester de Berga, un amigo de Massana, que trabajaba en Office français de protection diciembre refugiara te apátridas (OFPRA) me hizo las gestiones para conseguirme el estatuto de refugiado político. Y seguí a la deriva unos años hasta que conocí a mi mujer y nació nuestro hijo. Después me estabilizar e hice una vida normal. Fueron 4 años de infierno.

El año pasado en Barcelona vaso protagonizar una acción exigiendo el reconocimiento político, moral, jurídico y económico de los pocos maquis que quedéis ante la sede del Memorial Democrático. ¿Cómo está el tema?

Yo escribí una carta al presidente de la Generalitat que en aquel momento estaba en Montilla, solicitándole le que reconoces a los maquis, ya que en Madrid no les reconocían de manera oficial. Se me ocurrió que, como catalán, yo y otros maquis catalanes fuéramos reconocidos por la Generalitat. Escribí el Montilla diciendo que tomara alguna decisión y posibilitara una apertura y una reparación a los maquis, el derecho a ser reconocidos al menos por la Generalitat. Después de seis meses contestó Bono, la responsable del "Memorial democrático" que no podían hacer nada, que no dependía de ellos, que la culpa era de Madrid. O sea, que no tenían en cuenta lo que yo les había escrito. No contestaban en lo que pedíamos. Entonces nosotros a través de Pep Cara y la local de Berga hicimos una carta abierta proponiendo una acción y adhesiones de apoyo al reconocimiento de los maquis. Muchas personas y organizaciones se adhirieron. Pepe me organizó charlas y ya me ves a los ochenta años haciendo de conferenciante. Como no había hecho nunca, me aprendí de memoria lo que tenía que decir.

¿Cómo te fue?

Bastante bien. Pero no soy yo quien debe juzgar. Algunos me hacían preguntas y se creaba debate. Viajamos a las cuatro provincias y respondí a algunos periodistas. Acabamos en una concentración en el Memorial democrático. Donde María Jesús Bono y Caminal nos prometieron y prometieron. Hablaron de hacer un homenaje, charlas informativas, intermediarios con Madrid, con la Generalitat. Palabras vacías. Seguimos siendo los olvidados de la lucha contra la dictadura franquista. Pepe Cara me hizo una entrevista y le decía que había hecho todas estas gestiones no por sacar, nada de material, ya que no creo, sino sobre todo porque estaba moralmente obligado a hacer y denunciar la discriminación de los maquis, de la parte del Tripartito. Sólo sabían acusó a Madrid de ser los responsables.

¿Estuviste con los de la FAI?

Yo soy de la FAI, sin estar apuntado. Pero lo soy. No he tenido carné ni nada, pero siempre me han considerado de la FAI.

Ahora tiene muy mala reputación en la prensa de los burgueses

Siempre la ha tenido. Es el rol del enemigo, desinformar y hacernos pasar por malos, por terroristas.

¿Qué piensas de las divisiones actual dentro del anarcosindicalismo?

Siempre ha habido divisiones. Los anarquistas nos organizamos con grupos de afinidad que a veces han resultado escisiones. En la cárcel había una CNT fuerte y bien preparada, más de ochocientos afiliados. También estaban las divisiones históricas de la CNT: había la escisión de Marcos Navidad (unos 20), un valenciano condenado a muerte, el grupo de Sigfrido Catalán, que nosotros les decíamos los treintistas y la mayoría, estábamos a la CNT, el oficial. Fuera se juntaron, y entonces en la cárcel también nos juntamos. Pero duró poco. Marcos Navidad seguía haciendo de las suyas, enviando información por su cuenta, y lo expulsaron. Yo quiero que la unidad llegue, pero mi voluntad y la realidad son cosas diferentes. Había también los pieles rojas, los jóvenes libertarios, los más radicales, que tenían más empuje, e iban más adelante. De hecho es el deber de la juventud, ir por delante.

¿Como lo ves el sindicalismo hoy?

Los sindicatos hoy son nulos, los han destruido, han perdido su esencia. Los trabajadores acomodados. Los sindicatos hacen falta y tomarían otro aire si los que trabajan lo llevaran, fueran autogestionados.

¿Un compañero para entrevistar?

Ángel Fernández o Manolo Fornés

* Versión ampliada de la entrevista publicada en el núm. 132 de la revista "Cataluña-Papeles". Entrevista realizada por Txema Bofill con la colaboración de Pep Cara.

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