Fundamentalismo religioso: la literalidad del error
El oficio más antiguo del mundo no fue el de prostituta sino el de sacerdote. La misión del sacerdote es la de asegurar la obediencia a las normas del orden establecido por la clase dominante en cada momento histórico. Estos profesionales de la Verdad no solo trabajan en el campo de la religión. Los hay en la economía, en la política, en el derecho, en la filosofía y en cualquier disciplina del pensamiento y de la práctica social. Ellos clausuran los límites dentro de los cuales es posible el debate y fijan el régimen de castigos para los que se aventuran fuera de sus límites. Son los expendedores de las verdades socialmente establecidas.






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