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Un golpe de Estado rápido y sin tanques

 

Casi todos todos los Estados latinoamericanos se han mostrado firmes en su condena al golpe de Estado perpetrado contra el Gobierno legítimo de Fernando Lugo, elegido por el pueblo paraguayo en 2008 por el partido de la Alianza Patriótica para el Cambio. 



Tras el juicio exprés a Lugo celebrado durante dos horas el pasado 21 junio, Federico Franco, del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), quedaba proclamado presidente del país. Dos días después, Franco nombró a ministros y demás cargos, muchos del conservador Partido Colorado. El golpe de Estado ‘constitucional’ quedaba instaurado. 

La noticia conmocionó a la región y la presidenta Argentina fue una de las primeras en reaccionar, pero también los Gobiernos de Ecuador, Bolivia, Brasil, Perú, República Dominicana, etc. se pronunciaron en contra. 

Mientras, el colombiano Juan Manuel Santos, dijo que “no hubo rompimiento democrático” y EE UU hizo un llamamiento a la calma y no se pronunció sobre la legitimidad del nuevo Gobierno. Tampoco condenó el golpe Canadá. Sí lo hizo la Organización de Estados Americanos (OEA), mientras que el Gobierno de Rajoy fue uno de los primeros en respaldar a Franco, con argumentos ambiguos: “España defiende el pleno respeto a la institucionalidad democrática”, otorgando el reconocimiento al golpe. 

Un Gobierno maniatado 

El triunfo de Fernando Lugo en 2008 supuso una pequeña puerta a la esperanza, pero el nuevo Gobierno nació maniatado. El Senado y el Congreso estaban en poder de la oligarquía. Tan sólo cuatro representantes eran progresistas. La razón de este desequilibrio se atribuye a la propia Alianza, cuyos partidos concurrieron por separado a las elecciones parlamentarias, dispersándose el voto. Además, para lograr la presidencia se hizo un pacto contranatura con los liberales. 

La salida de Lugo a través de esta maniobra coincide con el aniversario del golpe (2009) en Honduras contra Manuel Zelaya. La mayoría de los analistas coinciden en que se quiere imponer un modelo sin violencia en un primer momento, pero como en Honduras, ésta se ejerce después de forma selectiva para expulsar a los Gobiernos progresistas incómodos para la oligarquía. 

En Paraguay como en otros puntos de Latinoamérica, el emporio de los medios de comunicación respalda el golpe, argumentando el mal Gobierno de Lugo. Pero, además de los intereses de la oligarquía, el peso de las transnacionales ha sido definitivo en la expulsión de Lugo del poder. Paraguay tiene recursos ingentes: soja, algodón, carne y energía, en manos de una pequeña oligarquía mientras el resto de la población vive en la pobreza o en la miseria absoluta. 

En 2010 su PIB creció un 14%. Los beneficios fueron para las 600 familias que controlan el país, mientras que el 53% de los más de seis millones de habitantes vive en la pobreza y el 19,4% se encuentra en una situación extrema. 

El peso de la oligarquía 

Esta casta es la que ha impedido que exista un impuesto sobre la renta, la que ha deforestado el 90% del país para dedicarlo al agronegocio, la que impone un gravamen a las exportaciones de tan sólo el 3% cuando lo habitual es un 30. La política de Lugo ha sido tímida, aunque algunas iniciativas han permitido la gratuidad en la atención sanitaria, la abolición de la tasa de matrícula en la educación pública, o el desayuno gratuito enlos colegios enunpaísdonde gran parte de la infancia hace sólo una comida al día. 

Lamatanza de campesinos y policías durante la ocupación de tierras en Curuguaty, aún si aclarar, es sólo el pretexto para echar a un presidente que no responde a los intereses de unaminoría. 

QUÉ INTERESES HAY DETRÁS DEL GOLPE 

- MULTINACIONALES 

Transnacionales como la canadiense Río Tinto Alcan, con grandes intereses en Paraguay, o la estadounidense Monsanto, que ya ha introducido su semilla de algodón transgénico Bollgard BT para su cultivo en Paraguay, han tenido mucho peso en el golpe de Estado. Tanto Canadá como EE UU fueron los primeros en reconocer al nuevo Ejecutivo. 

Monsanto golpea en Paraguay: Los muertos de Curuguaty y el juicio político a Lugo 

- EE UU Y SUS BASES MILITARES 

Mientras que se llevaba a cabo el juicio contra el presidente paraguayo el 22 de junio, diputados conservadores se reunían con militares de Estados Unidos para negociar la instalación de una base militar en el Chaco. Conservadores y estrategas estadounidenses argumentan que es necesaria debido al peligro que representa Bolivia en la zona.

Extraido de: Diagonal

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