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Impresionante relato de la represión en Marruecos en primera persona. El caso de Ouafaa Charaf por Boubker Elkhamlichi

 

Nuestro compañero y amigo Boubker Khamlichi nos ha envíado este emocionante relato de su detención y del caso de la compañera Ouafaa Charaf. Merece la pena leerlo

Equipo de trabajo para el norte de África de la S. de RR. II. de la CGT


El caso de Ouafaa Charaf

por Boubker Elkhamlichi

Vinieron el jueves 10 de julio a las cinco de la tarde, ésta vez estaba seguro de que era para detenerme, tuve justo el tiempo para llamar a mi mujer y a mi abogado para informarles de mi detención. Bajé las escaleras y había más de 6 agentes rodeando la puerta con cámaras de fotos y vídeos, parecía que estuvieran preparados para detener a uno de los más peligrosos terroristas del país. Me invitaron a ir con ellos a la comisaría, rechacé rotundamente, entonces me confirmaron que tenían una orden de detención. Subí a uno de los coches tranquilamente y me llevaron a la comisaría central donde comenzó mi interrogatorio.

La Brigada Nacional se había presentado dos veces con la invitación para que yo fuera a la comisaría a declarar. Evidentemente rechacé en ambas ocasiones. No tenía nada que declarar respecto al caso del secuestro de la militante Ouafaa. Pero dos razones más reforzaban mi decisión : Aún no había olvidado mi detención del 6 Noviembre 1985 por la misma Brigada Nacional, que utilizaba todas las formas de tortura física y moral contra las compañeras y compañeros, acumulando crímenes y muertes contra los miles de militantes por la libertad de nuestro pueblo durante los años de plomo. Ninguno de los criminales y torturadores responsables de tales crímenes ha sido cuestionado ni juzgado todavía. El 13 de junio fuí testigo del estado crítico de la joven militante Ouafaa en la sala de espera de las urgencias del Hospital Mohammed V. Estaba rodeada de policías de la brigada y de la comisaría. La seguían sometiendo junto a todos los miembros de su familia a interrogatorios maratonianos con el único fin de obligarla a confesar que su denuncia era falsa. No sé si era coincidencia o pura casualidad que Ouafaa estuviera aquella noche en la misma cama de la sala de espera donde estuvo unos meses antes Moussa Seck. En octubre de 2013, el jóven migrante senegalés de 22 años fue víctima de una de las muchas redadas sistemáticas de la policía contra los migrantes subsaharianos en el barrio Boukhalef de Tánger. Según el testimonio de su compañero de piso Alpha Barry, fue tirado del balcón de su habitación, en el cuarto piso. El jóven senegalés estuvo desde las 9.30 hasta, aproximadamente, las 12.30, esperando atención médica en urgencias y falleciendo sin ser atendido ¿Cómo puede ser que una persona tenga que esperar tres horas para recibir atención después de caer de un cuarto piso? Cuando llegué a urgencias a las 11.00 con sus compañeros estaba tendido en la cama, me dirigí al jefe de servicio para exigirle una intervención urgente. Me respondió que quién era yo para darle órdenes y le respondí que era miembro de una organización de derechos humanos. Después de una fuerte disputa con él, tuve tiempo de tomar 4 fotos de los últimos minutos de vida del joven y me fuí con dos de sus compañeros a avisar la embajada senegalesa. Mientras estábamos en la embajada, nos llamaron sus compañeros para informarnos que había fallecido.

Ouafaa por su parte, estuvo esperando más de una hora a que algún médico psiquiatra la atendiera. Quisimos llevarla a alguna clínica privada pero la brigada nos lo impidió. Exigimos la presencia de un psiquiatra y nos aseguraron que llegaría en media hora. Finalmente no llegó el psiquiatra, sino el jefe de servicio de urgencias, la misma persona con quien tuve el conflicto en el caso del jóven senegalés, y nos dijo que el caso no era de su competencia pero que la joven estaba en riesgo de suicidio ¿Por qué la brigada trasladó a la joven a un servicio sin competencias en vez de llevarla al hospital psiquiátrico de Tánger?

Ante esta situación, veíamos clara la necesidad de encontrar el apoyo de un psicólogo para Ouafaa, puesto que los métodos de la brigada consistían en doblegarla psicológicamente a toda costa para obligarla a desistir de su denuncia.

El caso de Ouafaa comenzó el sábado 27 de abril 2014 alrededor de las 7.30 de la tarde, justamente al terminar con gran éxito la manifestación de los consejos de obreros y obreras donde Ouafaa tuvo un gran papel en la animación del evento, con la participación de más de 300 obreras y obreros. Estábamos cerca de mi coche con mi mujer y unos amigos, y Ouafaa iba a su casa en otra dirección, nos despedimos y nos fuimos al centro de la ciudad. Por la noche, al volver a casa, se me ocurrió llamarla para felicitarle por su excelente labor durante la manifestación obrera, me respondió llorando, y me contó que había sido secuestrada y violentada. Fui a su casa y en el camino llamé a la Asociación de Derechos Humanos y a los compañeros de Vía Democrática. Cuando llegué a su casa estaba en un estado lamentable. La llevamos a las urgencias del Hospital Mohamed V, dónde le inyectaron tranquilizantes y le recomendaron un medicamento que compramos posteriormente en una farmacia de guardia. Miembros de la asociación de derechos humanos y otros compañeros que la vieron la misma noche pueden confirmar el estado de Ouafaa después del suceso.

El lunes 29 de abril, Ouafaa fue con un miembro de DD.HH. al hospital Mohamed V para recoger el certificado médico. Después contactó con el abogado de derechos humanos, y presentó su denuncia al Procurador del Rey.

Así comenzó el calvario de la jóven Ouafaa y de su familia, ya que el régimen quería demostrar que en el Marruecos actual no había secuestros ni violaciones de los Derechos Humanos. La joven Ouafaa se convirtió así en la oveja negra de la política del régimen.

Del caso de Ouafaa se encargó una Brigada Especial Nacional para demostrar la inocencia del Estado Marroquí. La investigación de la Brigada se focalizó sobre las declaraciones de la víctima y su familia, sin tener en cuenta el certificado médico expedido por una institución sanitaria oficial que le otorgó 12 días de convalecencia.

La víctima y todos los miembros de su familia, incluida una hermana menor de 12 años, fueron objeto de una serie de interrogatorios maratonianos que duraban más de cinco horas. Basándose en las contradicciones de los miembros de la familia, convirtieron a la víctima en la principal acusada. Durante la serie de interrogatorios, Ouafaa tuvo dos crisis agudas durante las cuales tuvieron que llevarle a urgencias del Hospital Mohamed V.

El Domingo 22 de junio fue la cuarta manifestación de los consejos de obreras y obreros con gran éxito de convocatoria. El dia antes Ouafaa me confesó que no quería participar porque tenía mucho miedo a la Brigada, le dije que todos teníamos miedo, pero lo importante era no mostrarlo. Finalmente participó en la manifestación y ésta vez la acompañé a su casa en coche.

El mismo domingo contacté a mi compañero Jaidi, Médico Psiquiatra, para darnos una cita para Ouafaa y me la concedió para el martes 24 de junio a las 10 de la mañana.

Sin embargo, el lunes 23 de junio, estando en mi casa recibí la llamada de Johana, voluntaria de la organización Chabaka de nacionalidad suiza, me informó que Ouafaa estaba en una crisis aguda. Fuí a la asociación y la encontré en una situación crítica y sin conocimiento. Su amiga me dijo que esto era debido a que recibió la convocatoria de la brigada que estaba sobre la mesa, otra vez la acompañé al servicio de urgencias donde le pusieron una inyección, como de costumbre, y después la llevé a mi casa para descansar, ya que no podía llevarla en tal estado a su casa por respeto a su familia.

Después vinieron los compañeros, y me dijeron que no era conveniente llevarla al psiquiatra Jaidi, ya que era miembro de nuestro movimiento, y propusieron llevarla a una clínica privada. Así fue, la llevaron a la clínica de Val Fleuri en frente del Hospital Mohamed V. No quisimos informar a su familia, les dije que estaba en una clínica en Tetuán. Permaneció internada 3 días tratada por el doctor psiquiatra Salhi. Tuvo varias crisis y existe un informe médico en la clínica. Después el psiquiatra le recomendó volver a su casa, y le dió citas en su gabinete cada 2 o 3 días para seguir su tratamiento.

La Brigada le volvió a enviar una invitación a un interrogatorio en la comisaría. El padre de Ouafaa fue a la comisaría a presentar un informe del Doctor Psiquiatra Salhi en el que explicaba que la situación de su paciente desaconsejaba el interrogatorio. El mismo día la policía entró en su casa y se la llevo por la fuerza arrastrándola salvajemente por las escaleras. La llevaron al hospital psiquiátrico de Tánger, donde estuvo unas horas y después la llevaron a la comisaría donde permaneció 3 días.

El jueves 10 de julio cuando me llevaron detenido a la comisaría, no sabía nada de la jóven Ouafaa, empezó mi interrogatorio. Me sorprendió la pregunta si era yo el que había dicho a sus padres, viejos y sufridos, que se podían ir a su casa, y que yo me encargaba de llevarla a casa tras la detención del 23 de junio, cuando Ouafaa había permanecido horas tendida en una cama rodeada de policías. Durante el interrogatorio los miembros de la Brigada mostraron su total incapacidad de entender el sufrimiento de la familia de la joven. Viven del sufrimiento de sus víctimas como los vampiros de la sangre.

Durante el interrogatorio contesté algunas preguntas y a otras no. Comprendí que lo único que tenían para erosionar el testimonio de Ouafaa eran las contradicciones entre los miembros de su familia. Recordé una dinámica que había realizado en la asociación en diferentes ocasiones. Hacíamos un círculo de más o menos 10 personas, el primero escribía una pequeña historia y se la contaba al oído del siguiente. La historia pasaba de persona en persona y cuando llegaba a la última el resultado era totalmente diferente a la historia inicial.

Al final del interrogatorio rechacé firmar mi declaración, y el jefe de la brigada muy enojado confirmó mi detención. Sin pensarlo mucho tiempo tomé la decisión de declararme en huelga de hambre y de no tomar mis medicamentos ni agua, y me bajaron al calabozo de la comisaría. Con las enfermedades crónicas que padezco (diabetes, problemas cardíacos etc...) ciertamente era un gran riesgo, pero como aprendí de Abdelkrim Khatabi, de Ghandi y de otros grandes libertadores de sus pueblos, hay momentos en la vida de una persona en que lo más importante es la dignidad. No podía permitir ser detenido sin ningún motivo. Mi vida había sido siempre solidaria con los explotados, con las víctimas del poder... y ahora iba a ser solidario con Ouafaa y conmigo mismo, víctimas de este régimen makhzani. Era muy consciente del riesgo de mi decisión.

En el calabozo me dieron dos mantas: me tendí sobre una y la otra la utilicé como almohada. Nadie puede dormir con el fuerte y continuo alboroto, y menos aún con los ruidos de las llaves al abrir y cerrar las puertas cada 5 o 10 minutos. Fue un triste recordatorio de los 6 años de cárcel vividos décadas atrás.

Tendido sin moverme pensé en mis hijos: Ghada ya es mayor y se vale por si misma, Amin está en el cuarto curso universitario y es lo suficientemente maduro para hacer su vida, el que mas me preocupaba era Seddik, con 9 años, que aún necesita apoyo. Pero en nuestra sociedad y en el mundo hay centenares de millones de niños huérfanos o abandonados que sobreviven. Mi hijo Seddik tiene a su madre, a sus dos hermanos, y a la excelente familia de su madre. Pero aún así, no podía dejar de preocuparme.

Después empecé a oír unos fuertes aullidos de una mujer como si fuera un pequeño animal salvajemente herido, pensé en Ouafaa y empecé a llamarla varias veces sin respuesta. entonces me dije que no era Ouafaa.

La noche fue muy larga, comprendí otra vez la irresponsabilidad de la brigada. No parecían conscientes de que un cardíaco y diabético podía perder la vida en ciertas condiciones. Las horas iban pasando y de vez en cuando cambiaba de lado. Llegó el amanecer y empezaron a llamar a los presos para llevarles ante el tribunal. Mi caso era más delicado, así que tuve que esperar hasta después de las doce para que me llamaran.

Fue al subir a la furgoneta de la policía que ví a Ouafaa arrastrada por dos mujeres policías. Sin fuerzas, corvada y con dolores muy fuertes, me dijo que no le permitieron recibir los medicamentos que el médico Salhi le recetó. Nos separaron en la furgoneta y no pude hablar con ella. Su situación me recordó a mis vivencias de finales de noviembre del 1985.

Un grupo de 26 detenidos fuimos trasladados al famoso centro de torturas Der Moulay Chref. Después de más de un mes de haber sido objeto de torturas físicas y morales, y después de mantenernos con los ojos vendados e incomunicados, nos presentaron ante el juez de investigación andando de forma normal y en una situación más presentable. Entonces me convencí de que los nuevos métodos de tortura de la brigada nacional utilizados contra la joven militante Ouafaa eran más salvajes y criminales.

Cuando tuve la ocasión, en la sala de espera del Procurador General la abrasé fuertemente, y me dijo que llevaba 3 días sin comer. Era como mi hija, la conocí en el movimiento del 20 de febrero 2011, y después se integró en nuestro movimiento la Vía Democrática. A partir de entonces siempre estuvimos juntos en la lucha por los derechos y la libertad de nuestro pueblo. Me encantaba oir sus eslóganes en las manifestaciones del 20 de Febrero, y después en las manifestaciones de las/los obreros. Me llamaron, salí y me encontré con diez abogados todos amigos íntimos con quien compartí años de lucha, les abrasé uno a uno, un poco después nos hicieron entrar al despacho del Procurador General, donde Ouafaa confirmó su denuncia y manifestó haber sido torturada. Por mi parte, me reafirmé en mi solidaridad con ella y le comuniqué que mi detención era política por lo cual estaba en huelga de hambre sin toma de medicamentos. Los abogados señalaron la situación crítica de Ouafaa.

En espera de las directrices del Ministro de justicia, nos sacaron al corredor de espera, mientras a Ouafaa la llevaron a un rincón aislado. Mis compañeros abogados me invitaron a comer, estaba muy débil, las casi 24 horas de huelga y sin medicamentos habían hecho su efecto, no sé cómo me salvé de ésta, no podía oponerme y sin pensarlo tomé 3 dátiles que me ofrecieron.

Unos instantes después empezaron a entrar en el corredor muchos compañeros de lucha, que habían organizado manifestaciones delante de la comisaría y del tribunal desde la tarde de mi detención, empecé a abrazarles uno a uno, es maravilloso sentir el calor y la profunda solidaridad de tantos amigos de lucha.

Después nos llevaron al Procurador del Rey, que nos hizo las mismas preguntas, y otra vez al corredor de espera.

Momentos después yo salí en libertad provisional y a Ouafaa la llevaron detenida a la cárcel. En la puerta de salida habían tantas caras amigas alegres por mí y muy tristes por la detención de Ouafaa. Pero lo que más me conmovió fueron las lágrimas de Rabea Laftouh, compañera de prisión de la mártir Saida Menbehi.(1)

(1) Mártir de Il Aman, muerta tras una huelga de hambre en las cárceles de Hassan II

Equipo de trabajo para el norte de África de la S. de RR. II. de la CGT

http://www.cgtandalucia.org/Impresionante-relato-de-la

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