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Pep Juárez. LA MENTIRA DE LA REFORMA LABORAL

 
Pep Juárez. LA MENTIRA DE LA REFORMA LABORAL
Como tratantes de ganado en feria de segunda, Fidalgo, Méndez, Cuevas y Zapatero se empeñan en vendernos el mulo tuerto por el lado del ojo sano. Cierto es que la nueva Reforma Laboral, firmada el pasado día 9 de Mayo, contiene algunas mejoras, como la extensión del subsidio de desempleo a los mayores de 45 años sin cargas familiares, la subida de prestaciones del Fondo de Garantía Salarial, o el incremento de las partidas en materia de Inspección y Servicio Público de Empleo. Pero esos avances parciales (que sólo intentan maquillar el resultado final) se revelan totalmente insuficientes para atajar la actual epidemia de precariedad, y palidecen al lado de la importancia estratégica de la columna vertebral del Pacto, y verdadero objetivo del mismo : el abaratamiento general del despido.
Pep Juárez, secretari general de CGT-BALEARS


En virtud de esta nueva Reforma, el contrato ordinario indefinido utilizado hasta ahora, que establece una compensación por despido de 45 días por año trabajado, queda en situación residual, porque en su lugar se generaliza la modalidad de contratación de “fomento del empleo”, que fija la indemnización por despido en 33 días/año. Si tenemos en cuenta que el contrato de 33 días viene funcionando desde hace nueve años, y no ha conseguido reducir la temporalidad, actualmente en el 34%, no nos cabe la menor duda de que el despido se abaratará, pero la temporalidad seguirá sin reducirse de manera sustancial. Este pacto, además, ha sido urdido, sin informar, ni mucho menos consultar, a nadie, ni siquiera a los propios afiliados de los sindicatos firmantes. Con el sigilo que requieren los grandes negocios, los firmantes legalizan, dando nuevos plazos, el enorme fraude empresarial en materia de contratación, y no entran (¿sería demasiada insolencia ?) a establecer medidas de control sobre las contratas y subcontratas, auténtica fuente de precariedad y siniestralidad. Y siguen consintiendo la práctica de tráfico de mano de obra, las ETT’s.

¿Y los patronos ? En un año de una media de beneficios por encima del 20% (48,3% en el caso de la Banca), se les inyecta otra enorme dosis de dinero público, a base de bonificaciones y subvenciones. Valga como ejemplo la previsión, para 2006, de 2500 millones de euros adicionales en bonificaciones empresariales a la Seguridad Social que, si los añadimos a los 17.453 millones de euros que ya se les han bonificado desde 1998, suponen, desde entonces, un total de más de 3,3 billones (con B) de las antiguas pesetas. A cambio de estos extraordinarios regalos, ¿qué compromisos adquieren las patronales con esta nueva Reforma ? Ni uno solo. Ni compromisos, ni obligaciones que pongan coto a los abusos, a las ilegalidades, a la explotación. Entonces, ¿por qué ahora hemos de tener fe en una repentina conversión, del instinto depredador de muchos empresarios, a favor de la estabilidad laboral y social de sus trabajadores, y del respeto de los derechos laborales ? ¿Nos quieren explicar, los directivos de CC.OO. y UGT, cómo se va a impedir que muchos empresarios cobren las subvenciones y sigan tratando a los trabajadores como artículos de usar y tirar ?

Pero el desastre de la precariedad no ha venido caído del cielo. Es el resultado lógico de décadas de paz social engañosa, negociada en círculos de poder donde, con la complicidad de la burocracia de CC.OO. y UGT, se ha ido despojando a los trabajadores de su condición de sujetos sociales portadores de derechos y, contra la necesaria justicia distributiva, se les ha convertido, cada vez más, en simples objetos de explotación. Inicialmente fue a través de los “pactos de rentas” (Pactos de la Moncloa, vigencia 1977-1978 ; Acuerdo Marco Interconfederal, AMI, 1980-81 ; Acuerdo Nacional de Empleo, ANE, 1981-82 ; Acuerdo Interconfederal, AI, 1983, y Acuerdo Económico y Social, AES, 1984-85-86). En conjunto, entre 1977 y 1986, hubo un descenso de los salarios reales en no menos del 9% (datos de las propias CC.OO., 1989). Mientras tanto, las grandes empresas, con la banca a la cabeza, batían año tras año sus propios récords de beneficios.

Después vinieron las “reformas laborales”, pactadas o consentidas, como instrumentos de saqueo progresivo de derechos laborales, especialmente a través de sucesivas modificaciones del Estatuto de los Trabajadores. En la primera reforma, de 1984, se legalizó la contratación temporal masiva ; en la segunda (1994), los contratos-basura, los de tiempo parcial, las ETT’s, los despidos arbitrarios, la extensión de la movilidad funcional y geográfica, etc. ; en la tercera (1997) se pactaron despidos baratos (el aludido contrato con indemnización de 33 días/año), y en el “decretazo” (2001-2002) se le regaló a la patronal su vieja pretensión de eliminar los “salarios de tramitación” en los casos de despido. Mientras tanto y paralelamente, desde 2002 está vigente el llamado Acuerdo Interconfederal para la Negociación Colectiva (AINC) donde el G-4 (CC.OO., UGT, CEOE y CEPYME) nos mete la mano en el bolsillo, año tras año, mediante subidas salariales en los convenios inferiores al IPC, y aumentos de la productividad.

Quien se pregunte por la causa de la activa colaboración de Méndez, Fidalgo y sus camarillas, con el sistema neoliberal, tiene muy a mano la respuesta : ellos no combaten el engranaje capitalista actual, por la sencilla razón de que forman parte del mismo. Últimamente ampliaron su hoja de servicios con el apoyo entusiasta a un Tratado constitucional europeo, donde los derechos laborales y sociales brillaban por su ausencia, y también pactaron el Reglamento de la vigente Ley de Extranjería, racista y discriminatoria hacia los trabajadores inmigrantes. Y con semejante historial, que dura casi treinta años, ¿qué podemos esperar de ellos ? ¿qué venderán en próximos acuerdos ? ¿tal vez el retraso de la edad de jubilación ? ¿quizá el anular, o maniatar, la negociación colectiva ?

Frente a ése modelo de sindicalismo elitista y colaborador con el poder, entre todos y todas tenemos la imperiosa necesidad de recuperar nuestras propias raíces como trabajadores, de solidaridad, de apoyo mutuo, de instinto de clase. Esta reforma laboral, y todo el engaño mediático que la acompaña, debe ser denunciada. Debemos exigir responsabilidades, también por parte de los que, desde dentro de CC.OO. o de UGT, se han sentido ninguneados, utilizados y estafados. La alternativa futura sólo puede ser el abrir el camino del sindicalismo libre y horizontal, recuperando la confianza en su dignidad y utilidad, y en el protagonismo de los trabajadores.


LA MENTIDA DE LA REFORMA LABORAL

Com firaires de bestiar en plaça de segona, Fidalgo, Méndez, Cuevas i Zapatero s’obstinen en vendre’ns el mul borni pel costat de l’ull sa. Cert és que la nova Reforma Laboral, signada el passat dia 9 de Maig, conté algunes millores, com l’extensió del subsidi d’atur als majors de 45 anys sense càrregues familiars, la pujada de prestacions del Fons de Garantia Salarial, o l’increment de les partides en matèria d’inspecció i Servei Públic d’Ocupació. Però aquests avanços parcials (que només intenten maquillar el resultat final) es revelen totalment insuficients per aturar l’actual epidèmia de precarietat, i empal·lideixen al costat de la importància estratègica de la columna vertebral del Pacte, i veritable objectiu del mateix : l’abaratiment general de l’acomiadament.

En virtut d’aquesta nova Reforma, el contracte ordinari indefinit utilitzat fins a ara, que estableix una compensació per acomiadament de 45 dies per any treballat, queda en situació residual, perquè en el seu lloc es generalitza la modalitat de contractació de foment “de l’ocupació”, que fixa la indemnització per acomiadament en 33 dies/any. Si tenim en compte que el contracte de 33 dies ve funcionant des de fa nou anys, i no ha aconseguit reduir la temporalitat, actualment en el 34%, no ens cap el menor dubte que l’acomiadament s’abaratirà, però la temporalitat seguirà sense reduir-se de manera substancial. Aquest pacte, a més, ha estat ordit sense informar, ni de bon tros consultar, a ningú, ni tan sols als propis afiliats dels sindicats signants. Amb el sigil que requereixen els grans negocis, els signants legalitzen, donant nous terminis, l’enorme frau empresarial en matèria de contractació, i no entren (seria massa insolència ?) a establir mesures de control sobre les contractes i subcontractes, autèntiques fonts de precarietat i sinistralitat. I segueixen consentint la pràctica de tràfic de mà d’obra, les ETT’s.

I els patrons ? En un any d’una mitjana de beneficis per sobre del 20% (48,3% en el cas de la Banca), se’ls injecta altra enorme dosi de doblers públics, a força de bonificacions i subvencions. Valgui com exemple la previsió, per a 2006, de 2500 milions d’euros addicionals en bonificacions empresarials a la Seguretat Social que, si els afegim als 17.453 milions d’euros que ja se’ls han bonificat des de 1998, suposen, des de llavors, un total de més de 3,3 bilions (amb B) de les antigues pessetes. A canvi d’aquests extraordinaris regals, quins compromisos adquireixen les patronals amb aquesta nova Reforma ? Cap ni un. Ni compromisos, ni obligacions que posin límit als abusos, a les il·legalitats, a l’explotació. Llavors, per què ara hem de tenir fe en una sobtada conversió, de l’instint depredador de molts empresaris, a favor de l’estabilitat laboral dels seus treballadors, i del respecte dels drets laborals ? Ens volen explicar, els directius de CC.OO. i UGT, com s’impedirà que molts empresaris cobrin les subvencions i continuïn tractant als treballadors com articles d’usar i llençar ?

Però el desastre de la precarietat no ha vingut caigut del cel. És el resultat lògic de dècades de pau social enganyosa, negociada en cercles de poder on, amb la complicitat de la burocràcia de CC.OO. i UGT, s’ha anat despullant als treballadors de la seva condició de subjectes socials portadors de drets i, contra la necessària justícia distributiva, se’ls ha convertit, cada vegada més, en simples objectes d’explotació. Inicialment va ser a través dels “pactes de rendes” (Pactes de la Moncloa, vigència 1977-1978 ; Acord Marc Interconfederal, AMI, 1980-81 ; Acord Nacional d’Ocupació, ANE, 1981-82 ; Acord Interconfederal, AI, 1983, i Acord Econòmic i Social, AES, 1984-85-86). En conjunt, entre 1977 i 1986, va haver un descens dels salaris reals en no menys del 9% (dades de les pròpies CC.OO., 1989). Mentrestant, les grans empreses, amb la banca al capdavant, batien any rere any els seus propis rècords de beneficis.

Després van venir les reformes “laborals”, pactades o consentides, com instruments de saqueig progressiu de drets laborals, especialment a través de successives modificacions de l’Estatut dels Treballadors. En la primera reforma, de 1984, es va legalitzar la contractació temporal massiva ; en la segona (1994), els contractes-escombraries, els de temps parcial, les ETT’s, els acomiadaments arbitraris, l’extensió de la mobilitat funcional i geogràfica, etc. ; en la tercera (1997) es van pactar acomiadaments barats (l’al·ludit contracte amb indemnització de 33 dies/any), i en “el decretazo” (2001-2002) se li va regalar a la patronal la seva antiga pretensió d’eliminar els “salaris de tramitació” en els casos d’acomiadament. Mentrestant i paral·lelament, des de 2002 està vigent l’anomenat Acord Interconfederal per a la Negociació Col·lectiva (AINC) on el G-4 (CC.OO., UGT, CEOE i CEPYME) ens fica la mà dins la butxaca, any rere any, mitjançant pujades salarials en els convenis inferiors a l’IPC, i augments de la productivitat.

Qui es demani per la causa de l’activa col·laboració de Méndez, Fidalgo i les seves colles, amb el sistema neoliberal, té molt a mà la resposta : aquests no combaten l’engranatge capitalista actual, per la senzilla raó que formen part del mateix. Darrerament van ampliar el seu full de serveis amb el suport entusiasta a un Tractat constitucional europeu, on els drets laborals i socials brillaven per la seva absència, i també van pactar el Reglament de la vigent Llei d’Estrangeria, racista i discriminatòria cap als treballadors immigrants. I amb semblant historial, que ja dura gairebé trenta anys, què podem esperar d’ells ? Què fan comptes de vendre en pròxims acords ? Per ventura el retard de l’edat de jubilació ? Potser anul·lar, o emmanillar, la negociació col·lectiva ?

Front aquest model de sindicalisme elitista i col·laborador amb el poder, entre tots i totes tenim la imperiosa necessitat de recuperar les nostres pròpies arrels com treballadors, de solidaritat, de suport mutu, d’instint de classe. Aquesta reforma laboral, i tota la mentida mediàtica que l’acompanya, ha de ser denunciada. Hem d’exigir responsabilitats, també per part dels qui, des de dintre de CC.OO. o d’UGT, s’han sentit ignorats, utilitzats i estafats. L’alternativa futura només podrà ser si obrim el camí al sindicalisme lliure i horitzontal, recuperant la confiança en la seva dignitat i utilitat, i en el protagonisme dels treballadors.

Pep Juárez, secretari general de CGT-BALEARS. Maig de 2006 .

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