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Los verdaderos objetivos del ALCA

 
Los verdaderos objetivos del Acuerdo de Libre Comercio de la Américas (ALCA) son el control y el saqueo por parte de los Estados Unidos de las riquezas del continente. Un nuevo ejemplo : La llamada �Triple Frontera� entre Brasil, Argentina y Paraguay. Ya los expresó cándidamente el Secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, en el Wall Street Journal (16 de octubre de 2001) : "… nuestro objetivo con el ALCA es garantizar a las empresas norteamericanas el control de un territorio que va desde el Polo Ártico hasta el Antártico, libre acceso, sin ningún obstáculo o dificultad, para nuestros productos, servicios, tecnología y capital en todo el hemisferio". (Citado por Francisco Catalá Oliveras, profesor de la Univ. de Pto. Rico)


El ALCA ( Acuerdo de Libre Comercio de las Américas ) no es una pieza aislada de la política exterior de la Casa Blanca. Como parte de un mismo proyecto hegemónico, otras acciones continentales se desarrollan de forma paralela entre la desconfianza o la vergonzante sumisión de los presidentes del sur. El antropólogo Alberto Pinzón Sánchez, en su ensayo sobre los intentos de recolonización de A.Latina sostiene que el gobierno norteamericano se propone "garantizar el acceso preferencial de los inversionistas estadounidenses a los recursos estratégicos del hemisferio. Ello comprende la región andino-amazónica ( petróleo, gas, minerales y maderas ) y los recursos de la vida ( biodiversidad genética, agua, oxígeno ), para ellos una mercancía más".

La llamada �Triple Frontera� entre Brasil, Argentina y Paraguay es otro de los objetivos de la expansión y el control norteamericano. Desde hace mucho tiempo portavoces de la Casa Blanca han lanzado sus frases referidas al �peligro terrorista� que supuestamente alberga esta región de intenso tráfico regional. Inclusive y sin ningún fundamento llegaron a hablar de �células durmientes� de Al Quaeda. Esta campaña, seguida por las agencias de noticias y casi todos los medios de comunicación, intenta abrir camino a futuras acciones e injerencias de militarización regional. Se ampliaría de tal forma, el área donde ya esa presencia no es un pronóstico o una amenaza, sino una realidad : el Plan Colombia esgrimido originalmente como parte de la lucha contra el narcotráfico, ya es una abierta intromisión militar en el conflicto interno de ese país. Con similares argumentos, el gobierno ecuatoriano cedió a Estados Unidos la posibilidad de utilizar la base área de Manta, sobre el Pacífico.

Ahora el gobierno paraguayo requiere presencia norteamericana en el control de la �Triple Frontera� y el senado de ese país aprobó el pasado 30 de diciembre la entrada de fuerzas militares de Estados Unidos ( 14 miembros del 7º grupo de las Fuerzas Especiales ) para �realizar cursos de capacitación y operaciones conjuntas especiales�. La cancillería paraguaya confirmó que esas tropas �realizarán ejercicios de adiestramiento en la lucha contra las drogas y el terrorismo�.

Los argumentos no son muy originales ni resultan demasiado creíbles, después de admitir el secretario de Estado norteamericano Powell que los arsenales de armamentos de destrucción masiva en Irak nunca existieron. La confirmación de lo que tanto se denunció como pretexto para iniciar los bombardeos y la invasión, llega tarde. Ahora ya ocupan y controlan militarmente el territorio, roban sus riquezas petroleras y las grandes empresas que ayudaron a Bush a ganar la Casa Blanca hacen pingües negocios con la �reconstrucción�. La voracidad de los grandes consorcios es insaciable y es el motor de la política geoestratégica imperial que encarna George Bush. Sobre �los terroristas� que puede estar buscando Estados Unidos en el área de la �Triple Frontera�, algo nos aclara este artículo de Elsa Bruzzone sobre el Acuífero Guaraní, una de las mayores reservas de agua dulce en el mundo.

Carlos, SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa.

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