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El Pacto Social por la Competividad, La Reforma Laboral 2005, la Constitución Europea, la Directiva de Servicios del mercado interno de la UE (Bolkestein), la Unión Europea (UE) y la Confederación Sindical Europea (CES)

 

Antecedentes

En primer lugar, el Consejo Europeo reunido en Lisboa en el 2000, adopta un programa de reformas económicas, por el cual se acuña lo que se denomina la “estrategia de Lisboa” , tendente a convertir el espacio de la UE en la “economía del conocimiento más competitiva y dinámica del mundo”. Es en este Consejo donde la Comisión y los Estados miembros, reciben el mandato del Consejo para que se suprimieran todos los obstáculos para la libre circulación de los servicios.

En segundo lugar, en febrero del 2003, el Parlamento Europeo acoge con satisfacción el Informe de la Comisión Europea y destaca en su resolución, algo que luego veremos como supuestamente contradictorio, y dice :…insiste en que el Consejo de Competitividad reafirme el compromiso de los Estados miembros con los principios del país de origen y reconocimiento mutuo, como base esencial para completar el mercado interior de bienes y servicios”.

Los Días 25 y 26 de marzo de 2004, los Jefes de Estado y Gobierno de los 25 países miembros, reafirman su voluntad acerca de la Directiva de Servicios (Bolkestein) de que está comience su andadura legislativa (discusión en sede parlamentaria y por el propio consejo) a partir del 2005 y afirman rotundamente : …”el examen del proyecto de directiva de servicios debe ser una prioridad absoluta…”



Es el 6 de agosto de 2004 cuando los mismos Jefes de Estado y Gobierno de los 25 miembros de la UE aprueban el proyecto de Constitución Europea.

En tercer lugar, El 8 de julio de 2004 las organizaciones sindicales CC.OO. y UGT y las empresariales CEOE y CEPYME firman con el Presidente del Gobierno una Declaración en la que las partes se comprometen a fortalecer el diálogo social y a trabajar para llegar a acuerdos que favorezcan “la competitividad, el empleo estable y la cohesión social”, es decir el Pacto Social por la Competitividad.

Pacto Social donde la productividad y la modernización son su sello de garantía y así lo presentan todos los sujetos que intervienen en “la Declaración para el Diálogo Social 2004, de 8 de julio, (…” Los aumentos de productividad y de ahorro no son, sin embargo, garantía suficiente para conseguir, en un horizonte a medio plazo, un modelo de crecimiento económico estable y sostenible. Es preciso, adicionalmente, adoptar políticas capaces de dar respuestas a los retos que…plantean la globalización de la economía)

Como el objetivo central pasa a ser la competitividad, se nos vende como necesario e inevitable que la producción de bienes y servicios y su distribución, tienen que adaptarse a las condiciones del mercado :

1. Desregulación de los mercados de bienes y servicios y desregulación de los mercados de trabajo, es decir no sólo la privatización de las empresas públicas (Izar y RENFE incluidas), sino devolver al mercado los servicios públicos que hasta ahora han sido considerados como intocables : potenciar la privatización de las pensiones (fondos privados de pensiones), mercantilizar la asistencia sanitaria, la educación, etc.. 2. La movilidad y la empleabilidad de la fuerza de trabajo, durante todo el proceso productivo y de distribución. Esto se logra con la innovación tecnológica, educación y formación, inversiones públicas en infraestructuras (modelos rápidos y a bajo coste de las mercancías), inversiones en I +D + i. 3. Reforma Laboral - la 6ª desde 1978-, cuya filosofía esté presidida porque los empresarios sepan de antemano el coste de la mano de obra, tanto desde la entrada en el mercado de trabajo como durante la permanencia, así como en la salida.

Los mecanismos de entrada, no van a ser reformados en el sentido de terminar con la precariedad y la incertidumbre de más del 50% de la población asalariada activa, sino por el contrario, flexibilizar la contratación al empresario al hacerle atrayente un contrato subvencionado, incentivado y con menos costes, como es el de fomento de empleo (el de 33 días por año), ampliando el universo de los colectivos los cuales pueden ser contratados. Y a la vez subiendo el coste de la indemnización de los contratos temporales (el 93% de todas las colocaciones que se realizan en el Estado Español), subiendo la indemnización de 8 días al doble, es decir 16 días, justamente la mitad que el contrato “indefinido” de fomento de empleo (Coste del despido que es libre absolutamente, con excepción de aquellos que lesionan derechos fundamentales).

Durante la permanencia del contrato, se asegurará que la unilateralidad en la gestión de la mano de obra (modificaciones sustanciales de trabajo -horarios, tiempo de trabajo, movilidad, etc.- se rijan por la flexibilidad la cual exige la disponibilidad de esa mano de obra en función de los requerimientos de la producción. Es decir, se tocará el tema de contratas y subcontratas en la medida que distorsionen la organización empresarial, fomentando que no se mantenga un “ilegalismo” como el actual que pudiera ser causa de una quiebra social. Cuando se pone como mejor modelo de relaciones laborales las ETT actuales -como proveedoras de mano de obra- que las contratas, se está diciendo que al menos se deben guardar las apariencias.

El aumento de la tasa de actividad por medio de mecanismo flexibles de empleo : jornadas de trabajo -tiempo parcial, conciliación vida familiar y laboral, etc.-, nuevas formas de trabajo -tele trabajo-, la inmigración para cubrir un segmento de puestos de trabajo necesarios en los servicios (construcción, campo, trabajos de cuidados a personas dependientes, hogar, etc.), es pensar y actuar bajo la estrategia marcada en Lisboa, es decir construir el camino para que la UE sea la economía “más competitiva y dinámica del mundo.

LA UNION EUROPEA Y EL MODELO DE CONSTRUCCIÓN EUROPEO

Desde una perspectiva histórica, el objetivo central de todas las políticas de la Comisión Europea desde Maastricht (1992) [donde se establecieron las condiciones -todas económicas - para la formación de ese gran mercado en el club de la UE]- pasando por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, y el Tratado de Ámsterdam (1997) fue la institucionalización de la competitividad, como regla básica del funcionamiento del Mercado.

La aplicación de estas políticas obliga a debilitar todos los sistemas de protección social (estado de Bienestar), precarizar y desregular el mercado de trabajo y liberalizar los servicios públicos.

Dentro de esta lógica hay que señalar que ni en el Tratado de la Unión, ni en el proyecto de Constitución, existe un reconocimiento claro de los servicios de interés general no comerciales, es decir de los Servicios Públicos como derechos fundamentales.

En la parte III artículo 137 DEL Proyecto de Constitución Europea, se estipula que “las restricciones a la libertad de establecimiento…están prohibidas…”, el artículo 144 de esta misma parte III, prohíbe las restricciones a la libertad de prestación de servicios…”, es decir, el derecho a los servicios públicos fundamentales : pensiones, sanidad, protección ante contingencias de desempleo, dependencia, educación, propiedad intelectual, patentes, agua, políticas contra la pobreza y la exclusión, etc., carecen de la competencia necesaria como para que éstos sean prestados por los Estados de manera fundamental y con alcance para todos y todas más allá de su condición social, de clase o rentas.

Hoy estos servicios públicos fundamentales se encuentran seriamente amenazados por el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) que en versión UE la Directiva Bolkestein es el arma de destrucción masiva contra lo público a emplear en las negociaciones en las distintas rondas de negociaciones que por medio de la OMC se vienen desarrollando desde la cumbre celebrada en Cancún en el mes de septiembre de 2003.

LA Confederación Europea Sindical (CES) y su coherencia con las políticas de la UE.

Los Sindicatos mayoritarios, aceptan que el capitalismo y la conformación de sus relaciones sociales, se convierten en una teología incuestionable, consolidando la organización social desde los y las asalariados, o dicho de otra forma, desde la relación de compra venta de fuerza de trabajo.

Resulta interesante la contradicción en la cual se mueven los sindicatos CES, los cuales movilizan en Bruselas miles de trabajadores/as para el 19 de marzo (algo que sale de la Asamblea de MMSS del Foro Social Europeo de Londres) en contra de dos políticas concretas que emanan de la Comisión : la propuesta de directiva Bolkestein y niegan no sólo en sus manifestaciones, sino en sus políticas concretas, cualquier relación de esta Directiva con la Constitución Europea y con la Estrategia de la Cumbre de Lisboa, es decir con el modelo de construcción europea, al cual aplauden y ponen como modelo.

Esta contradicción es relativa (esta sólo se muestra en la exterioridad de la política, es decir lo que se comunica o vende electoralmente) pues la directiva al ser sancionada en la Constitución Europea, -la cual legitima no sólo la mercantilización de cualquier servicio (público o privado …AGCS -dixit-), es un calco del concepto que se tiene por la CES de las políticas estratégicas emanadas de la cumbre de Lisboa, las cuales son aplicadas en los planes de empleo que en cada estado miembro consensuan.

El Pacto Social por la Competitividad, el Empleo estable y la Cohesión Social de 8 de Julio de 2004 firmado en el Estado Español por CC.OO, UGT, CEOE, CEPYME y Gobierno PSOE, tanto en su preámbulo, como en su exposición de motivos, asume íntegramente los objetivos de convertir la economía europea en la más competitiva y dinámica del mundo.

La CES juega a un juego perverso basado en la centralidad del trabajo en la vida de sectores clientelistas (trabajadores/as estables de las grandes empresas multinacionales, su base..) a los cuales se les quiere fidelizar por medio de “pactos de estado” (ahora europeístas) cuando el mundo se derrumba a sus pies. Pactos de Estado (ejemplo es la alianza estratégica entre la Comisión Europea y la CES acerca de su posición ante la Constitución Europea) que les garantizan que se “apañará” las Directiva susodicha para que pueda ser vendida a la ciudadanía y de esta forma aceptar la causa y el origen del problema : la liberalización de los servicios en su integridad y el imperio y gobierno de las trasnacionales. El capital gana porque cada vez implica más a la CES y a millones de asalariados/as, desocupados/as, jóvenes, mujeres, etc. A los cuales se les impone este orden a fuerza de Reformas estructurales.

Un orden que sólo gira en torno a un concepto de democracia de mercado y cuya plasmación concreta en las políticas laborales y sociales, son condición necesaria de la “tasa de beneficios” del capital. Es decir la democracia de la sociedad, de las personas, de los pueblos y de los estados…ahora llegan a la conclusión que sólo el capital la garantiza y la otorga.

Los Sindicatos agrupados en la CES, en línea con lo sucedido en la cumbre de Bruselas de marzo de 2005, pretenden introducir correcciones, al igual que el presidente de Francia (Chirac) y Alemania (Schröder), pero partiendo de la lógica de la eficacia, es decir si “el mercado único es un logro fundamental ; si lo fue para los productos, lo será para los servicios..pero no pedimos que se permita el dumping social” (Philippe De Buck - Presidente de la patronal europea-2005). :

Esta lógica, prima el crecimiento por el crecimiento y el desarrollo para el cual le es necesario incrementos constantes de productividad. Estos incrementos constantes de productividad requieren de condiciones pragmáticas, llevando a las personas a identificar eficacia con algo que pertenece al mercado, a lo privado, a la empresa privada y gestionada por individuos que entran en una feroz competencia con el resto de individuos según las áreas económicas en las cuales operen. Y su contrario, “lo público es ineficaz, mal gestionado y fuente de corruptelas”.

El reclamar una Europa Social y al mismo tiempo un mercado interior no sólo competitivo, sino el más competitivo del mundo, es compartir las actuales políticas sociales que niegan nuestros derechos, convirtiéndoles en retórica. La declaración final de la cumbre de Bruselas de marzo de 2005, vuelve a enfatizar en la liberalización del mercado de servicios para fomentar el crecimiento y el empleo y para reforzar la competitividad, el mercado interior de los servicios deberá ser plenamente operativo.

La vivienda para todos y todas, las pensiones suficientes para las personas mayores, la política de cuidados a las personas dependientes que se resuelven fuera del mercado ; La educación, la erradicación de la exclusión social, la pobreza… son puestos en manos del mercado libre, conllevando una clara apuesta por su recorte y transformando su naturaleza : de necesidades sociales -las cuales hay que cubrir universal y suficientemente-, pasamos a servicios y quien los usa debe tener capacidad económica para sufragarlos.

La consigna de “volver al puro mercado como regulador de las relaciones económicas y sociales de acuerdo con las leyes de la oferta y la demanda” no sólo se muestra coherente con esta lógica macabra, deshumanizada y autista en que se ha convertido el sistema de mercado, sino que intenta aparecer como la única posible para solventar la situación a la cual se ha conducido a las sociedades europeas : 14,3 millones de personas paradas en la UE ; el 13% de la población ocupada en situación precaria ; el 15% de la población por debajo de los umbrales de pobreza ; millones de inmigrantes,- mano de obra barata, esclava-, a los cuales se les niega cualquier derecho de ciudadanía y se les utiliza como ejercito de reserva, fomentando el racismo y la xenofobia en las sociedades de acogida ; sociedades cada vez más desestructuradas con regresión y desarraigo social ; deterioro ecológico y medio ambiental.

Desde la Confederación General del Trabajo nos posicionamos no solo en contra de las reformas Laborales, Directivas liberalizadoras de los servicios públicos, las deslocalizaciones, etc. sino que, luchamos contra las causas políticas y sociales que engendran estas consecuencias, el capitalismo y su lógica, es decir CGT en su retórica y en su práctica está en contra de este orden político que tiene en la competitividad su condición para la realización de la vida.

Contra la competitividad, SOLIDARIDAD. Los Derechos Sociales, deben ser todos derechos subjetivos fundamentales para todos y todas. No son mercancías, no son servicios, son derechos para cubrir necesidades sociales.

José Manuel Muñoz Póliz - Secretario General de Acción Sindical del SP Confederal.

Desiderio Martín Corral - Gabinete Confederal de Estudios de CGT

Roshe Run Kaishi