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CGT de Salamanca condena la muerte de cuatro trabajadores de la construcción en Baleares

 
La Confederación General del Trabajo de Salamanca desea transmitir sus condolencias a los familiares de los cuatro trabajadores de la construcción fallecidos en un accidente laboral mientras trabajaban en una obra ilegal en Palma de Mallorca. Igualmente traslada a los trabajadores heridos su deseo de una pronta recuperación.
CGT Salamanca


Si injustificada y condenable es toda muerte en accidente laboral, como una muestra más de la explotación de los trabajadores en aras del beneficio y la ambición del empresario, tanto más lo es en el caso del derrumbe del hotel San Moll cuyas obras de reforma pesaba un decreto de prohibición municipal. Al margen de las consideraciones urbanísticas y especulativas, en una obra sin licencia estaba en juego la vida de sus trabajadores por lo que resulta incomprensible que unas obras de esta entidad continuaran su actividad sin que el consistorio fuera capaz de ejecutar su paralización material por vía forzosa.

Del mismo modo queremos condenar públicamente la ineficacia de los servicios de Inspección de Trabajo que, como en tantas ocasiones, son incapaces de detectar este tipo de situaciones de riesgo para los trabajadores y por supuesto de decretar su paralización y de aplicar, con todo el peso de la ley, el correspondiente expediente sancionador antes de que el riesgo se materialice. Lamentablemente su labor se centra más en levantar actas de defunciones que en poner los medios para evitar que se produzcan. Destajos sin control, horarios extenuantes, faltas de medidas de protección son práctica habitual en los tajos y están a la vista de todos sin que se haga mucho por evitarlos, con tal de no poner trabas al beneficio y al crecimiento de la economía.

Llamar accidente a las muertes en el andamio es faltar a la verdad. Cuando el beneficio y la explotación se convierten en el único objetivo, y los costes en seguridad pasan a un segundo plano o sencillamente se ignoran, cada muerte en el trabajo tiene un nombre y se llama delito. Por ello, desde CGT no nos cansaremos de repetir que cada muerte por “accidente” laboral es un caso más de terrorismo patronal.

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