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Casas Viejas : tráfico de memoria histórica

 
Casas Viejas : tráfico de memoria histórica
EL MUNDO publicaba ayer que el PSOE impulsa un hotel de lujo llamado La Libertaria en el lugar de la masacre de Casas Viejas. También se construirá un campo de golf donde en 1933 fue reprimida la revuelta anarquista. Los sindicatos CGT y CNT han protestado. Luchan por la memoria de los trabajadores represaliados.
AGUSTIN GOMEZ ACOSTA


Casi 30 años después de la llamada Transición democrática, ya hay luz verde para la recuperación de la memoria histórica. Se puede hablar de aquella parte de nuestro pueblo que luchó por su libertad y que sufrió el asesinato, la cárcel, los trabajos forzados, la exclusión, el exilio por parte de la cruel dictadura franquista. Se puede hablar de esto, aunque se suele hacer en un tono más suave y conciliador, utilizando el tema con un olor claramente instrumental y recordando que la derecha procede de esa dictadura y la izquierda de es@s luchador@s por la libertad.Esa pretendida política de izquierda no es más que una servidora del mercado, de las inmobiliarias, del capital trasnacional, y no duda en poner en venta la memoria histórica de quienes lucharon por la libertad. Negocio turístico utilizando el reclamo de la vida y, lo que es más grave, de los sueños de un grupo de trabajadores de Casas Viejas.

El recorrido de la recuperación de lo que significó Casas Viejas es largo. Ya en 1981, José Luis López del Río realizó la película Casas Viejas. Todavía hay quien recuerda las deudas que dejó.La película se realizó sin ningún tipo de apoyo público y con graves problemas de distribución y financiación, financiación en la que colaboramos en la medida de nuestras posibilidades.

En 1983, se realizó el primer acto de recuerdo de lo que allí ocurrió.

Casas Viejas, un pueblo que, en 1933, quiso hacer realidad su sueño de comunismo libertario, de ser libres, de no trabajar para el amo, sino en colectividad y siendo dueños de su propia vida, y que recibió de la República -y digo bien, de la República- la represión más brutal con la muerte de 22 personas, quemadas en su choza. Se quería matar el sueño, no sólo a las personas.Pero, 50 años después, estábamos allí con ese mismo sueño, colocando un modesto azulejo en la plaza de Casas Viejas en un acto emotivo en el que intervinieron distintas personalidades, entre ellas Andrés Sorel, actual presidente de la Asociación de Escritores de España, con un festival público en el que intervino El Cabrero, José el de la Tomasa y otros, con una reivindicación clara : recuperar el nombre de Casas Viejas que sólo encontrabas en la guía Michelín francesa y que en nuestra tierra había sido borrado de cualquier mapa.

Y detrás de esa recuperación, arrojar luz sobre lo que pasó, preservar ese sueño de libertad que nada tiene que ver con el consumo, con el tener, sino con ser dueño de tu trabajo, de tu persona, de tu propia vida. Entre los apoyos políticos que tuvo este acto, está el del entonces concejal del Ayuntamiento, González Cabañas, actual presidente de la Diputación. Han pasado más de 20 años.

En 1996, Basilio Martín Patino realiza el extraordinario documental El grito del sur : Casas Viejas. Es importante recordar que el documental tuvo que rodarse en Cazalla de la Sierra y El Pedroso (Sevilla). Ya en Casas Viejas no existía un espacio físico que pudiera reconstruir los hechos como sucedieron. Las huellas ya se estaban borrando.

El Pleno municipal de 1998 recupera parte de su nombre, compartiendo Casas Viejas con Benalup : Benalup-Casas Viejas. Ahí se plantea la propuesta de creación de un espacio (archivo, centro de interpretación ) donde estaba la choza de la familia Seisdedos, que mantenga viva la memoria de lo que ocurrió. La respuesta es el hotel La Libertaria.

Aparte de consideraciones -que creo muy importantes, pero para las que no hay espacio- sobre el modelo de desarrollo basado en el sector servicios, de grandes complejos hoteleros, con campos de golf…, un modelo destructivo del medio ambiente y generador de desequilibrios y dependencia económica, es preciso denunciar con total rotundidad la falta de ética y de respeto de los promotores de esta idea. La Libertaria, en Casas Viejas, en toda la comarca y la provincia. No es un nombre genérico, es María Silva, ejemplo de mujer sencilla y entregada a sus ideas. María Silva tenía 16 años cuando sucedieron los hechos. Nieta de Seisdedos, el carbonero cuya choza fue quemada, hija de trabajadores, su formación fue la pobreza y los ideales del anarquismo.

María fue una mujer del pueblo, que murió fusilada por la dictadura con 19 años, cuando estaba amamantando a su hijo. Representa a todas esas mujeres fusiladas impunemente. ¿Cómo tener tanta falta de escrúpulos para utilizar su nombre en un hotel de cuatro estrellas ?

Sorprende todavía más este intento de mercantilizar la memoria histórica cuando la Diputación de Cádiz se ha destacado por impulsar publicaciones y, especialmente, la exposición fotográfica que organizó en el año 2000 sobre los sucesos de Casas Viejas. El modesto monumento de hierro -realizado por Carlos J. Fraga y montado, entre otros, por el sindicalista jerezano Juan Conde- se colocó en 1983 en la plaza del pueblo, con un azulejo que decía : España loma a loma es de gañanes pobres y braceros, no permitas que el rico se lo coma ¡¡jornaleros !! Hasta la memoria de nuestra lucha quieren comerse los ricos.

Seguimos esperando, después de más de 20 años, una respuesta coherente con respecto a la propuesta realizada, donde la recuperación de la memoria histórica sea el objetivo final, sin más.

Agustín Gómez Acosta es secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT) de Andalucía.

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