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Abogados holandeses exigen la detención del ex jefe del Shin Beth israelí por "crímenes de guerra"

 
Los abogados holandeses afirman que una investigación preliminar para averiguar si Ami Ayalon, ex jefe del Shin Beth y actual ministro, gozaba de inmunidad como ministro del gobierno, se demoró demasiado, permitiéndole abandonar el país en mayo. Según la versión de la Agencia de Noticias Judías, que cita al periódico israelí Yediot Aharonot, hubo contactos diplomáticos israelíes ante sus homólogos holandeses, cuando Ayalon asistió en mayo a una conferencia en Holanda sobre el 60º aniversario de la creación del Estado de Israel, para impedir su detención.
Comité de Solidaridad con la Causa Arabe


Los abogados apelaron contra la decisión de los fiscales holandeses de no investigar a Ayalon cuando visitó Holanda en esa fecha. Ayalon actualmente es ministro sin cartera y fue contrincante de Ehud Barak para el liderazgo del partido laborista israelí.

Justo antes de su llegada en el país, el Centro Palestino para los Derechos Humanos (CPDH), junto con la oficina de derechos humanos de Amsterdam Böhler Franken Koppe Wijngaarden llegaron a los tribunales para pedir una orden de detención para Ayalon. La abogada holandesa Liesbeth Zegveld declaró que había presentado el caso ante el Tribunal de Apelación de La Haya. El tribunal no contestó a las llamadas que pedían la confirmación de este extremo, pero tiene la potestad de ordenar a los fiscales la apertura de una investigación.

El caso constituye el último ejemplo de aquellos palestinos que apelan a tribunales exteriores de acuerdo con el principio conocido como jurisdicción universal, que afirma que algunos delitos son tan graves que pueden perseguirse en cualquier parte, y no sólo en el país en que se cometieron. La abogada holandesa ha enviado una carta de queja a la Corte Internacional de Justicia de la Haya en la que alegó que el Fiscal General holandés ’dejó que un hombre sospechoso de tortura escape a la detención’.

Jalid al-Shami quedó lesionado de por vida después de haber sido torturados por soldados israelíes en una detención en diciembre de 1999 en la ciudad de Gaza. Fue trasladado a la prisión de Ashkelon e interrogado durante 20 días en sesiones de tortura que duraban, de acuerdo con el CPDH, entre el 20 y 40 horas cada una. Al-Shami fue confinado a una celda de 2x2 metros entre las sesiones de interrogatorio, y en repetidas ocasiones fue sometido a temperaturas de congelamiento, esposado y encadenado a una silla durante horas, todo ello sin haber sido llevado jamás ante la justicia.

Tras sus primeros 20 días de interrogatorio y tortura, Al-Shami fue llevado ante un tribunal militar sin representación y condenado a treinta días adicionales, siete de los cuales fueron en régimen de incomunicación. Afirmó que los soldados le obligaron a firmar una confesión de crímenes que no cometió, y que está lesionado de por vida como resultado de la tortura. Rayi Surani, director del Centro Palestino de Derechos Humanos con sede en Gaza, afirmó en una entrevista telefónica que Ayalon es responsable de las presuntas torturas, puesto que era jefe del Shin Beth en la época. Según Sourani, las pruebas presentadas al fiscal general de Holanda cumplieron todos los requisitos legales. El grupo inicialmente recibió una respuesta positiva de los funcionarios de los tribunales holandeses, pero una orden de detención nunca fue emitida. De hecho, Ayalon sólo se enteró de la cuestión después de regresar a Israel.

Ayalon regresó a Israel gracias a la agilidad con la que trabajaron ambos gobiernos y sólo comentó desafiante el incidente unas días más tarde diciendo : "Estoy orgulloso de todo lo que he hecho en mis años en la guerra contra el terror, incluidos los años al frente del Shin Beth", declaró.

El Centro de Derechos Humanos palestino afirma que al-Shami, trabajador de la construcción de Gaza, fue arrestado el 31 de diciembre en el puesto de control de Erez mientras se dirigía a su trabajo. El grupo no ha comunicado por qué se le detuvo. "Es del todo irrelevante", afirmó Sourani. "Lo que es relevante es que fue torturado. Nada puede justificar eso"

Los abogados de Al-Shami afirmaron en una declaración que han pedido al tribunal de apelación que ordene una investigación y emita una orden de extradición o una orden internacional de detención para garantizar su presencia en Holanda en la celebración de cualquier juicio.

Ha habido un puñado de casos basados en la jurisdicicción universal de Holanda, pero ninguno contra un sospechoso que no residiera en Holanda o estuviera de visita en el país.

Otros intentos de atraer la atención sobre dichos casos en otros países también se han tambaleado.

En el año 2005, Doron Almog, un general israelí retirado, se negó a bajar de un avión en Londres después de recibir un soplo de que estaba a punto de ser arrestado por las autoridades británicas en relación con un ataque que mató a un dirigente de Hamas y a otras 14 personas, 9 de ellas niños. Volvió directamente a su país en avión.

En el año 2001, el entonces primer ministro Ariel Sharon se enfrentó a una demanda en Bélgica sobre su presunto papel en las matanzas de los campos de refugiados de Sabra y Shatila en Beirut en 1982. Nunca fue condenado.

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