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La libertad no se gana en las urnas, sino con la lucha

 

Llega, de nuevo, el Once de Septiembre. Como cada año, desde la CGT queremos reiterar en esta fecha nuestro compromiso, tal como establecen nuestros acuerdos confederales, con la plena defensa del derecho a la libre determinación del pueblo catalán y del resto de los pueblos del mundo. En especial, de aquellos que luchan activamente para ejercer este derecho ante la opresión de los demás.

Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CGT de Catalunya


La autodeterminación, tal y como la entendemos las anarcosindicalistas, no simplemente de banderas ni de estados, sino esencialmente de un proceso de desmontaje de todo mecanismo de dominación autoritario existente. Venga del Estado, el capital o el patriarcado, y siendo sustituido por una red cooperativa basada en la solidaridad y apoyo mutuo de la clase trabajadora.

Dicho esto, no se nos escapa que la actual situación en Catalunya, en España y, de hecho, el conjunto de la UE dificulta cualquier paso para ejercer esta autogestión. Por un lado, el último año hemos experimentado un incremento de la dinámica represiva del Estado español. Una dinámica represiva que si bien, los y las libertarios, y una buena parte de los movimientos sociales y de lucha no hemos dejado de sufrir nunca desde la muerte del dictador Franco, los últimos meses se ha intensificado. Y sobre todo ha tocado a sectores sociales que no estaban acostumbrados a experimentarla. Aún recordamos los despliegues policiales masivos, las condenas judiciales, los múltiples encarcelamientos que, poco a poco, el paso de los días ha ido normalizando.

Pero tampoco queremos perder la perspectiva de que la represión y el monopolio de la violencia es una característica de todo Estado, sea cual sea el adjetivo que lo acompañe: español, catalán, europeo, etc. No olvidemos, tampoco, como la misma Generalitat ha estado detrás de montajes contra el tejido libertario catalán en fechas muy recientes. De escarnios contra activistas sociales como el caso Aturem el Parlament, o la represión policial por parte del Cuerpo de Mossos d'Esquadra, especialmente durante los momentos más duros de la Crisis.

Por eso cada año reiteramos que el ejercicio de la autodeterminación real se concreta en la autogestión cotidiana de todos los aspectos de la vida. Que no se puede construir una sociedad libre si las personas que la conforman no son plenamente libres.

Como ya hicimos hace casi un año, seguimos llamando a hacer frente de manera beligerante y activa a la intensificación de la represión del Estado y, en especial, a su normalización. Una represión que se concreta con gente en la cárcel por motivos políticos, en el exilio, en decenas de personas condenadas por ejercer la libertad de expresión en el conjunto del Estado, procesos judiciales abiertos, también contra sindicalistas, etc. Tampoco podemos obviar el incremento de la actividad de grupos fascistas, con quien a menudo hemos chocado en la calle, defendiendo centros sociales, o evitando palizas. Como ya ha sucedido muchas veces en el pasado, la represión en sus diferentes formas también nos toca directamente a nosotros, las y los anarcosindicalistas.

Tampoco podemos dejar de lado el papel de las élites catalanas, una parte de las cuales mantienen una aparente confrontación con el Estado español. Un conflicto que, sin embargo, no les impide promover, en el marco del propio Estado español, una ley de desahucios exprés ahora que el precio de alquileres y viviendas alcanza máximos históricos. Ni tampoco los dificulta confluir con la derecha española más rancia para oponerse al aumento de los impuestos para las rentas más altas. También es sintomática la reciente firma del IV Acuerdo Interprofesional de Catalunya entre la patronal catalana, y CCOO y UGT, bajo el apadrinamiento del Gobierno de la Generalitat. Tras la retórica y la escenificación teatral republicana del ejecutivo de Quim Torra, la realidad es que se promueve una copia casi literal de la AENC (Acuerdo Estatal de Negociación Colectiva).

Hacemos pues un llamamiento a no olvidar que, como la española, también la burguesía catalana es nuestro enemigo. Ya en el pasado acordaron promover en Catalunya, durante el primer gobierno de Artur Mas, las privatizaciones y los recortes más grandes jamás vistas en los servicios públicos, sólo superadas por las realizadas en Grecia en términos cuantitativos al presupuesto disponible. Unas medidas que con el tiempo se han ido asumiendo bajo la fórmula de presupuestos prorrogados o pactos por unos presupuestos excepcionales. Contra estos presupuestos, la CGT convocó una huelga en el sector de enseñanza hace un año y medio.También, a estas alturas, muchas plantas hospitalarias continúan cerradas mientras se derivan pacientes a la privada y no se han recuperado muchas de las inversiones sociales perdidas.

Este nuevo Once de Septiembre, como el resto de los días del año, hacemos un llamamiento para la lucha por la libertad. Una libertad que debe ser para todos los pueblos de todo el mundo y por el conjunto de las personas que habitamos el planeta. Una libertad que no será plena mientras tengamos un sistema económico que hace de la explotación de las personas y la depredación de los recursos, su base de funcionamiento. Una libertad que tampoco es posible bajo un Estado que monopolice las formas de acción colectiva y nos deje sólo a la mayoría unas pequeñas rendijas, a menudo bajo el fetiche de unas urnas.

Hemos tomado la humilde decisión de construir el futuro con nuestras manos. Por esa razón nos implicamos activamente en las organizaciones sociales de nuestros barrios y pueblos y que consolidamos el sindicato como forma de organización como trabajadores y trabajadoras para la confrontación directa contra el capitalismo. Sabemos que dependemos de nosotros y que, si estamos, nada nos podrá detener.

Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CGT de Catalunya

7 de septiembre de 2018

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