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Jurgo Alkasaro: “Ideología y movimiento”

 

Tradicionalmente, se considera necesario dosificar el mensaje ideológico según la receptividad de la masa1. Así, junto con las llamadas reivindicaciones inmediatas, a corto plazo, medio plazo y finales, aparece la convicción de que la propaganda (concepto denostado en el medio libertario) debe ceñirse a estos objetivos. Hablar de propiedad común de los medios de producción, de expropiar a los capitalistas, de que las fábricas y las riquezas acumuladas nos pertenecen, parece siempre inapropiado para el nivel de conciencia del “pueblo”, de la “gente”, etc.



Examinaremos el papel del medio ideológico en el que se han desarrollado tres movimientos2 importantes en nuestra tierra: 1909 (Semana Trágica en Catalunya), 1936 (Revolución Libertaria en Catalunya) y 2011 (Movimiento 15-M, surgido en Madrid), partiendo de la hipótesis de que en todo movimiento de importancia el mecanismo determinante de su carácter es el mismo.

1. Espontaneidad

Lo primero que salta a la vista es el carácter espontáneo de los movimientos sociales reales, que sorprenden y superan a los propios convocantes.

En 1909, tres personas se creen en el deber de convocar una huelga general de 24 horas3 en protesta por la leva de reservistas para la guerra de Marruecos. Apenas unas horas después del comienzo de la huelga, ésta se convierte en un movimiento generalizado de protesta que ni siquiera conoce a los convocantes de la huelga4. Durará una semana hasta que sea aplastado por los cañones del ejército.

En 1936, la CNT llama a y organiza la lucha contra los fascistas sublevados. Derrotados éstos en Catalunya, y justo cuando los órganos centrales de CNT dan la orden de volver al trabajo y a la normalidad, se produce el auténtico movimiento de forma espontánea: los trabajadores siguen en la calle, colectivizan la industria y toman en sus manos la dirección de la sociedad. Los propios convocantes, superados por el movimiento espontáneo, deberán modificar sus consignas y unirse al movimiento.

En 2011, un pequeño y desconocido grupo (“Democracia Real YA”) convoca una manifestación de protesta. El éxito de la misma supera con creces los más delirantes sueños de los convocantes y desconcierta a todos los partidos, sindicatos, intelectuales, politólogos, pitonisos sociales y “expertos” de toda condición. Se ha convertido en el mayor movimiento de masas de la posttransición y el río revuelto en el que todas las organizaciones tratan de pescar.

2. Base objetiva del movimiento

Veamos las causas objetivas de estos movimientos para posteriormente evaluar su relación con los objetivos perseguidos por el movimiento y con los medios (actos) utilizados para alcanzar estos objetivos.

2.1. La Semana Trágica

La pérdida de las colonias (Cuba, Filipinas) sume a España en la crisis económica y el caos político. La España rural sigue en manos de los terratenientes y su sistema caciquil de gobierno, la España industrial ha perdido las colonias y la España intelectual ha perdido, con los últimos vestigios de imperio, la fe en el proyecto nacional. Es la época del “regeneracionismo” (generación del 98 en literatura) y de la aparición de los nacionalismos (“separatismos”).

La burguesía industrial (capitaneada por dos extraficantes de esclavos ennoblecidos a base de billetes de banco: el marqués de Comillas y el conde Güell) busca una nueva colonia que explotar: las minas del Rif y la construcción del ferrocarril necesario para el transporte del mineral. Esto implica una guerra impopular, cuyas vicisitudes no nos interesan ahora y sobre la que hay suficiente literatura.

El pueblo catalán se encuentra en una situación económica grave y agravada aún más por una guerra que lo desangra. Finalmente, son llamados a filas los “reservistas”, es decir, los veteranos de Cuba y Filipinas, o sea, hombres maduros que son el único sostén económico de sus respectivas familias.

Éste es el detonador del movimiento, la crisis económica y la política colonial la bomba.

2.2. La Revolución Libertaria

El crack de 1929 sacudirá toda la estructura del sistema capitalista conduciéndolo a la 2ª Guerra Mundial. La arcaica e improductiva estructura agraria de España, la debilidad de su industria, que sólo logró florecer con la explotación colonial o con los pedidos de una guerra mundial en la que España se mantuvo “neutral”, y la inestabilidad de un sistema político incapaz de modernizar el país conducirán a una alternativa de “fascismo o revolución” que convertirá a la Península en el primer campo de batalla de esta 2ª Guerra Mundial.

Esta endémica crisis económica y política será la bomba. El triunfo del Frente Popular en las elecciones del 36 será la espoleta del bando fascista, el desarrollo de cuyo movimiento no nos interesa por ahora. La sublevación fascista contra la República y su derrota a manos de la CNT será el detonador del movimiento revolucionario.

2.3. El Movimiento 15-M

En el contexto de la globalización neoliberal y la desregulación integral, se produce la famosa crisis de las subprimes.

España sumida en una crisis perpetua (3 millones de parados antes de la subprimada), condenada por los tratados de la UE a convertirse en un país turístico-residencial (destrucción de la agricultura y la ganadería, liquidación de la industria pesada, deslocalización creciente de la industria de transformación y expolio de los recursos públicos), con una burguesía parasitaria que basa sus beneficios en la especulación y la subvención estatal, tendrá como principales fuentes de enriquecimiento el boom del tocho (burbuja inmobiliaria) y la especulación bursátil (burbuja financiera).

La explosión de la crisis financiera mundial dará al traste con ambas burbujas y el capital ya sólo puede desarrollarse con el expolio directo de los servicios públicos y el traspaso de la hacienda nacional a la banca privada, o sea, la dimisión pública del estado.

El descaro de unos banqueros que presumen de beneficios millonarios gracias al dinero robado al estado y de unos políticos corruptos, cuyo único interés consiste en garantizar y aumentar sus prebendas mientras aprueban medidas de austeridad para el pueblo a mayor honor y gloria de los banqueros y los gurúes del FMI, serán la espoleta que hará detonar el Movimiento 15-M.

3. Los objetivos del movimiento

Los tres movimientos que estamos considerando han sido causados por un profunda crisis económica y provocados por una nefasta actuación del estado. Sin embargo, sólo uno cogió al toro por los cuernos. Más adelante veremos por qué.

3.1. La Semana Trágica

El movimiento de 1909 derivó en un enfrentamiento total con la iglesia católica: las famosa quema de conventos. Sin embargo, no apareció ningún objetivo político preciso5 ni de ningún modo se atentó contra el sistema económico (ni siquiera contra intereses económicos concretos). Fue un protesta pura: se quemaron iglesias, se recibió a los soldados con gritos de “viva el ejército” y se murió bajo el fuego de sus fusiles.

3.2. La Revolución Libertaria

Tras la derrota de los sublevados, el movimiento de 1936 en Catalunya atacó el foco del problema: ocupó las fábricas, socializó la producción y la distribución y arrinconó a un impotente poder político. Ahora no nos interesan ni los aciertos ni los errores que pudieran cometerse en este campo, lo que nos interesa resaltar es que, cuando los comités de la CNT consideraron alcanzado el objetivo de defender la democracia republicana y dieron orden de volver a la normalidad, el movimiento espontáneo inició una auténtica revolución: expropiar a los expropiadores, autogestionar las empresas y socializar el conjunto de la producción.

3.3. El Movimiento 15-M

El éxito de la manifestación de protesta del 15 de mayo de 2011 (“no somos mercancía”) animó a 40 personas a iniciar una acampada reivindicativa en la plaza pública. Esta pequeña iniciativa se transformará en el mayor movimiento de protesta de nuestros tiempos y en una magnífica escuela de democracia directa.

Pese a la gravedad de la crisis económica y a las amplias posibilidades para adquirir cultura histórica de nuestros tiempos (que debe incluir el conocimiento de las experiencias pasadas), sus objetivos, aunque múltiples y dispares, pueden acabar resumiéndose en combatir la corrupción de los políticos (rebajarles los sueldos), modificar la ley electoral, algunas propuestas (y acciones) meramente defensivas contra la desmesura de la banca (desahucios) y la exigencia de una mayor participación popular en lo que se ha denominado “control de la gestión de la crisis”6.

4. El medio ideológico

Veamos ahora el clima político de cada época, el “medio ideológico” en el que se desarrolla cada movimiento.

4.1. La Semana Trágica

Desde la época de la desmortización (introducción forzada en el mercado de los bienes de la iglesia), la pugna de la España liberal y la España tradicionalista toma la forma de enfrentamiento entre clericales y anticlericales. Las más sonadas disputas en el parlamento dan vueltas al anticlericalismo, todos los periódicos y revistas se hacen eco de estas disputas que acaban formando una parte importante de las propias campañas electorales. En Catalunya, la lucha de los libertarios y los masones contra el poder de la iglesia, disputándole el monopolio sobre la enseñanza, se ve incluso eclipsada por la agitación violentamente anticlerical de los republicanos radicales (Lerroux).

Aunque la Iglesia no fuese directamente responsable de la guerra del Rif (o de las derrotas del decrépito ejército español en ella) ni de la crisis económica, en el imaginario popular aparece como el principal enemigo del pueblo y la causa de todos sus males7. No debe resultar sorprendente que un movimiento espontáneo nacido en este medio ideológico eligiera como enemigo principal al clero, desatendiendo al resto, incluso a los que daban sustento al ancestralmente odiado clero.

4.2. La Revolución Libertaria

En 1936, el medio ideológico era muy distinto. En el creciente enfrentamiento entre fascismo y revolución provocado por la incapacidad de las clases dominantes por modernizar el país, el bando popular vive inmerso en las constantes campañas de la CNT (y de otras fuerzas de izquierda) por el enfrentamiento con los poderes económicos, por la reforma agraria en el campo y por la socialización de la industria. El clima de constante enfrentamiento al sistema económico y político: las huelgas insurreccionales, la efímera proclamación del comunismo libertario en multitud de poblaciones, las campañas en contra o a favor de la participación electoral, el ingente trabajo de formación de los ateneos libertarios y las escuelas sindicales8, la insurrección de Asturias, Casa Viejas, crean en el imaginario popular una imagen muy distinta del enemigo a combatir. Ahora el enemigo es el capitalista, el terrateniente, el sistema de trabajo asalariado, los curas y los políticos no son más que sus lacayos.

¿Qué tiene de extraño que, cuando el movimiento escapa de las manos de la organización, abandone los objetivos políticos que ésta le daba y se enfrente al capital, al enemigo real, intentando construir una sociedad nueva?

4.3. El Movimiento 15-M

El medio ideológico actual difiere radicalmente del de 1936. Desde hace muchos años, el argumento principal de cada uno de los partidos aspirantes al poder es el grado de corrupción de los políticos del partido oponente. Las constantes acusaciones mutuas de corrupción han hecho tomar conciencia a la población del grado de corrupción generalizado entre los políticos. Estas acusaciones (y sus correspondientes pruebas) han sido amplificadas por los medios de comunicación del sistema (prensa sensacionalista, cadenas privadas de televisión...) y por los propios movimientos sociales (redes sociales, e-mails...) hasta el hastío. Entre tanto, libertarios y antisistemas todos hemos ido repitiendo la propaganda “anticorrupción” tanto de los unos como de los otros (que no suele diferenciarse mucho) sin llevar la crítica más allá, sea por temor a marginarse o a volver al “más de lo mismo”, sea por un sentimiento de autosatisfacción (“ya dicen lo mismo que nosotros”).

Así en el imaginario popular encontramos al más repugnante de los personajes, el político inútil y corrupto (todos), junto a otros personajes válidos y legítimos, pero a los que hay que controlar porque a veces “se pasan”, el empresario y el financiero.

Habría sido altamente sorprendente que el movimiento espontáneo hubiese atacado la raíz del problema: la base del sistema capitalista9. Obviamente, el asunto en primer plano tenía que ser la corrupción política.

5. Conclusiones

En resumen,

  1. los grandes movimientos sociales aparecen espontáneamentelos
  2. objetivos de los movimientos espontáneos dependen más del imaginario colectivo que de las necesidades reales de sus componentes
  3. el imaginario colectivo viene determinado en gran medida por el medio ideológico en el que se mueven los estratos sociales de que se nutrirá el movimiento

La cuestión a plantearse, pues, es ¿cómo puede el movimiento libertario influir en el medio ideológico de los trabajadores y de las capas populares?

Es evidente que con un seguidismo democrático-reformista no lo va a conseguir (o incluso reforzará esta tendencia).

Ciertamente, los libertarios no poseemos la receta mágica para la construcción de la nueva sociedad y las soluciones deberán ir apareciendo con el concurso de todos durante el propio proceso de transformación, pero las condiciones para que pueda darse la creación de una sociedad libre e igualitaria son claras: abolición del trabajo asalariado, abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción, abolición del estado. O, lo que es lo mismo: autogestión, comunidad y democracia directa con un claro objetivo: que la sociedad no se base en la producción de beneficios, sino en la satisfacción de necesidades.

Sin que estos conceptos aparezcan en primer término en el imaginario colectivo, jamás se logrará que los movimientos de masas sobrepasen los límites del sistema.

Cómo lograrlo, cómo contrarrestar los poderosos medios de amaestramiento ideológico del sistema, es el gran reto colectivo que se abre ante el movimiento libertario y, probablemente, la tarea más importante que debe emprender en el seno de la sociedad.

Jurgo Alkasaro

Notas:

1Nótese la contradicción en que solemos caer los libertarios en esta cuestión: mientras abominamos del concepto de 'masas' y abogamos por un movimiento de individuos conscientes que actúan colectivamente, tratamos al conjunto de los trabajadores, del “pueblo”, con auténtico paternalismo determinando para qué conceptos están maduros y para cuáles no.

2En este escrito no se pretende narrar, analizar ni enjuiciar ninguno de los tres movimientos ―cuyo conocimiento se supone en el lector―, sino sólo reflexionar sobre un aspecto de los mismos: el clima ideológico en el que se desenvuelven. Sin embargo, puede ser ilustrativa la consulta de la siguiente bibliográfia básica: a) sobre la Semana Trágica de 1909, MARÍN, Dolors: La Semana Trágica. Barcelona en llamas, la revuelta popular y la Escuela Moderna. Madrid: La Esfera de los Libros, 2009; ULLMAN, Joan Connelly: La Semana Trágica. Barcelona: Ediciones BSA, 2009; MOLINER, Antonio (ed.): La Semana Trágica de Cataluña. Alella: Nabla, 2009; VOLTES, Pedro: La Semana Trágica. Madrid: Espasa-Calpe, 1995. b) sobre el proceso de colectivización de 1936, CASTELLS, Antoni: Les col·lectivitzacions a Barcelona 1936-1939. Barcelona: Hacer, 1993; CASTELLS, Antoni: «Las colectivizaciones en Catalunya (1936-1939)», Solidaridad Obrera, Número Especial Centenario de la CNT(2010) 18-19; SEMPRÚN-MAURA, Carlos: «Las colectivizaciones en Cataluña» en Revolución y contrarrevolución en Cataluña (1936-1937). Barcelona: Tusquets, 1978; GARCÍA OLIVER, Juan: «Las dos caras de la CNT» en El eco de los pasos. Barcelona: Ibérica de Ediciones y Publicaciones, 1978. c) sobre el movimiento 15-M, CANDÓN, José: «Apuntes sobre un movimiento en marcha», Rojo y Negro 248(2011)16-19; TAIBO, Carlos: Nada será como antes. Madrid: Los Libros de la Catarata, 2011; VVAA: La rebelión de los indignados. Madrid: Popular, 2011; HESSEL, Stéphane: ¡Indignaos! Barcelona: Destino, 2011; VVAA: Nosotros, los indignados. Barcelona: Destino, 2011.

3 Véase MOLINER op. cit. p. 10; VOLTES op. cit. p. 94; MARÍN op. cit. p. 261

4El propio Ángel Ossorio y Gallardo (gobernador civil de Barcelona al inicio del movimiento) distingue entre «La huelga general, cosa preparada y conocida, y el movimiento anarco-revolucionario, de carácter político, cosa que surgió sin preparación», v. VOLTES op. cit. p. 132

5Según testimonio de Puig i Cadafalch, «Característica del movimiento digna de ser registrada es que los sedicionsos no gritaban nada, no tenían bandera, no proclamaban ningún principio político y social.» v. MARÍN, op. cit. p. 262 y, según narra Ossorio y Gallardo «La sedición no tuvo unidad de pensamiento ni homogeneidad de acción, ni caudillo que la personificase, ni tribuno que la enardeciera, ni grito que la concretase.» vid. MOLINER op. cit. p. 11

6Véase TAIBO, Carlos: «Sobre el programa del movimiento 15-M», Rojo y Negro 247(2011)5; ACAMPADA PLAZA DEL SOL: Manifiesto. http://madrid.tomalaplaza.net/manifiesto-2/; ACAMPADA BARCELONA: Declaración de principios. http://acampadabcn.wordpress.com/documents/declaracion-de-principios/; ACAMPADA DE BARCELONA: Primeres mesures per a una vida digna. http://acampadabcn.files.wordpress.com/2011/06/primeres-mesures-per-a-una-vida-digna_2006011.pdf; ACAMPADA DE BARCELONA: Principis per a un començament inacabat. http://acampadabcn.files.wordpress.com/2011/06/principis_i_compromisos.pdf; ACAMPADA DE TERRASSA: «El programa reivindicatiu d'algunes acampades», Catalunya 129(2011)22; LÓPEZ PETIT: «Desbordar les places. Una estratègia d'objectius», Catalunya 130(2011)24-25; TAIBO, Carlos: «Avui millor que abans d'ahir», Catalunya 130(2011)26; DELGADO, Manuel: «15-M. El perill ciutadanista», Catalunya 129(2011)24; GADI: «Una reflexió sobre “Democràcia Real Ja”», Catalunya 129(2011)26;

7Sobre los intereses económicos de la Iglesia, véase ULLMAN op. cit.

8Sobre la ingente labor cultural del movimiento libertario en la época, véase MARÍN, Dolors: Anarquistas. Un siglo de movimiento libertario en España. Barcelona: Ariel, 2010.

9Sin embargo, es de destacar que el movimiento sí ha detectado y denunciado esta base (“no es la crisis, es el sistema”).

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