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CUBA: Solidaridad para el Movimiento de San Isidro

 

Artículo de opinión de Daniel Pinós

Daniel Pinós


A finales de noviembre de 2018, los activistas del Movimiento Artístico de San Isidro se reunieron por primera vez para manifestarse en las calles de La Habana y frente al Ministerio de Cultura, con el objetivo de obtener la derogación del proyecto de decreto ley 349 destinado a restringir la creatividad de cualquier actividad artística en la isla, y, desde el inicio del movimiento, nuestros compañeros del Taller Libertario Alfredo López de La Habana han participado en esas movilizaciones.

La mayoría de los activistas de la campaña contra el Decreto 349 son originarios de La Habana y muchos de ellos viven en el barrio de Alamar. Un barrio que fue el escenario de un importante movimiento artístico alternativo y sede del festival de hip-hop y poesía más importante de la isla, hasta que fue interrumpido y finalmente cancelado por el Ministerio de Cultura.

Los activistas de este movimiento adoptaron el nombre de San Isidro por el apoyo de los habitantes de este barrio homónimo, situado en la parte más antigua de La Habana, porque los residentes del barrio se rebelaron contra las fuerzas del orden durante un concierto de música organizado para protestar contra el Decreto Ley 349.

Para los artistas unidos contra el Decreto Ley 349, estaba claro que el gobierno cubano no quería la existencia de un arte independiente del estado. Lo demostramos con la supresión de los festivales de hip-hop y de poesía ya mencionados, pero sobre todo la Bienal de La Habana y el Festival de Cine Joven. El Decreto 349 fue la respuesta oficial a este tipo de eventos y para los artistas una declaración de guerra. El gobierno no esperaba tal rechazo popular como respuesta; pero, pese a la manifestación pacífica del arte frente a la institución más importante de la cultura, el decreto entró en vigor el 7 de diciembre de 2019.

El acoso, las amenazas y los arrestos se sucedieron a lo largo de la campaña, no sólo después de la citación ante el Ministerio de Cultura. Por ejemplo, el Movimiento de San Isidro intentó llevar a cabo una meditación colectiva en un parque público, pero todos los artistas que participaron en la reunión fueron rodeados por la policía. Varios fueron encarcelados durante horas. Para el gobierno cubano, la disidencia no está reconocida como un derecho, por lo que cualquiera que proteste contra un diseño oficial es considerado un criminal y es clasificado como un caso CR (contrarrevolucionario). Este estigma continúa por el resto de la vida.

El corto tiempo que estuvieron encarcelados demostró que las repercusiones internacionales habían sido significativas y que el gobierno estaba preocupado por las implicaciones de la represión. La respuesta oficial se dio a través de un programa de televisión en el que las autoridades justificaron la necesidad de aplicar el Decreto 349. Sin embargo, se dijo que su entrada en vigor no se produciría inmediatamente y que era necesario revisar y debatir los reglamentos. Para el movimiento, esto representaba una victoria. Pero esperar que el gobierno cubano reconozca públicamente un error es una utopía, porque hay demasiada arrogancia de su parte, por miedo a perder el control absoluto sobre la población.

Una huelga de hambre y sus consecuencias

Entre el 9 y el 19 de noviembre, las autoridades volvieron a detener y acosar arbitrariamente a un gran número de miembros del movimiento de San Isidro, a menudo en varias ocasiones. Los miembros del movimiento, que incluye artistas, poetas, activistas LGBTI, académicos y periodistas independientes, han estado protestando en los últimos días contra el encarcelamiento del rapero Denis Solís González. Denis Solís fue detenido el 9 de noviembre y el 11 de noviembre fue juzgado y condenado a ocho meses de prisión por "desacato", delito incompatible con el derecho internacional de los derechos humanos. Está detenido en Valle Grande, una prisión de alta seguridad en las afueras de La Habana.

Después de una semana de huelga de hambre y sed, de los miembros del movimiento de San Isidro, la policía cubana irrumpió en la sede del Movimiento San Isidro el jueves por la noche, para poner fin a la huelga de hambre y sed de estos artistas exigiendo la liberación del rapero Denis Solís, expulsando a Luis Manuel Otero Alcántar y otros catorce cubanos de la sede del Movimiento San Isidro en La Habana por un supuesto delito de difusión de la epidemia de Covid-19, según los medios de comunicación estatales cubanos.

El gobierno cubano alegó el delito de propagación de la epidemia de Covid-19 para detener a los artistas y activistas reunidos en la sede del Movimiento de San Isidro. Un grupo de artistas cubanos pidió entonces a las autoridades que dialogaran con los miembros del Movimiento de San Isidro y que luego escucharan a los jóvenes presentes en la sede del Ministerio de Cultura. La policía mantuvo a unas 15 personas bajo arresto durante varias horas. Entre ellos se encontraban periodistas, artistas y profesores que se reunieron para protestar contra la represión y las políticas gubernamentales que restringen cada vez más la libertad de expresión. Varios de los arrestados fueron liberados unas horas después. Tras las detenciones, escritores y periodistas de todo el mundo denunciaron la expulsión de la sede y exigieron la liberación de los detenidos, que comenzó unas horas más tarde.

Los miembros del Movimiento de San Isidro, el artista Luis Manuel Otero Alcántara y la cantante Maykel Castillo (Osorbo), continúan su huelga de hambre hasta que el gobierno cubano libere al rapero de protesta Denis Solís. Luis Manuel Otero Alcántara está ahora en el Hospital Fajardo de La Habana y continúa su huelga de hambre", informa la cuenta oficial de Twitter del Movimiento de San Isidro. Luis Manuel Otero Alcántara se niega a ir a otro lugar que no sea su casa en la calle Damasco de La Habana, donde se encuentra la sede del movimiento.

El viernes, Amnistía Internacional declaró a Luis Manuel Otero Alcántara, líder del movimiento de San Isidro, preso de conciencia y pidió su liberación. Amnistía Internacional pidió al gobierno cubano que dejara de acosar a los miembros del Movimiento de San Isidro y expresó su preocupación por la situación de la comisaria de arte Anamely Ramos, que también está bajo vigilancia policial en la casa de la profesora Omara Ruiz Urquiola.

Daniel Pinós

Uno de los huelguistas del Movimiento Artístico de San Isidro

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