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Ivan Prado: Crónicas de un payaso desde Palestina

 

Los primeros días de septiembre se celebra en territorio palestina el I Festival internacional Festiclown Palestina 2011, con los objetivos  de paliar las consecuencias psicológicas de una guerra interminable, de fomentar las artes circenses como alternativa psicológica y social a una economía de ocupación y conflicto bélico eternizado y de capacitar agentes sociales en técnicas de risoterapia como medidas de lucha contra la frustración, odio indiscriminado y la depresión convertida en plaga social y fomentar los grupos locales de circo y clown

Estas son las crónicas escritas desde palestina por Iván Prado, director del festival, en estos días previos de preparación y locura



Crónica 1. LOS SONIDOS DEL RECUERDO:

Hay noches que palestina suena como una canción de los antiguos bardos,  profunda y ensoñadora, lejana y emocionante, y otras noches parece que el corazón te va a explotar de pasión escuchando sus tambores y darbukas, atrapando en el tiempo tierra y olivos, costa y horizonte.

Hay noches que simplemente se puede sufrir el estruendo  de las sirenas militares, las bocinas de los jeeps, los motores de las escavadoras que tumban casas y derechos, las bombas cuando caen y cuando vuelven a caer.

Por eso la 1ª noche en palestina, con la luna repleta de recuerdos y promesas escuchando la fiesta del pueblo de Nablus, sus canciones y sus músicas me recuerdan porque estoy aquí y ahora, porque de nuevo regreso bajo bandera clown en una nave pirata en medio de la tormenta, es en la oscuridad y con el fuego de la memoria prendido que recuerdo mis noches en gaza, bajo el silencio aterrador de los misiles israelis, silencio que absorbe la vida hasta dejarla prácticamente congelada, antes de que el atronador final estalle en miles de partículas de rabia e impotencia.

Es escuchando la celebración de un pueblo con tierra pero sin estado que recuerdo las balas trazadoras cruzado la fachada del hotel en la franja cosiendo a fogonazos la frágil vida de un pueblo que huele a mar pero que no puede tocarlo.

Es en las primeras horas de mi regreso a palestina que la noche y su implacable mandato me recuerdan que hace 8 años abracé una causa, la de la humanidad entera, en forma de cometa y campos de refugiados, con el sabor de un fusil militar y del aroma que desprende la esperanza buscando la luz entre grietas de muros de terror y cárceles a cielo abierto.

Y cierro los ojos y veo un festiclown en una ciudad palestina liberada de ejércitos donde los niños no enseñan los restos de la metralla en sus delicados cuerpos sino sonrisas que rajan el alma de arriba abajo decalarando abierta la fiesta y la vida.

Iván Prado - Jerusalem 18 de julio (mal día para olvidar)

Crónica 2. DE FAMILIAS Y CARPAS DE CIRCO

Hay familia extensa y familia intensa, la primera se encuentra por todo el mundo diseminada y la segunda se aloja en un espacio tan cercano al corazón que hasta mi propio pericardio se enciende con sus alegrías y se resiente con  sus penas.

Pero en ocasionas esta familia, la intensa, se convierte en la extensa, por lo que el calendario de las emociones se mezcla con el mapa de las geografías de la vida, y entonces  uno se encuentra comiendo arroz con pollo en casa de  su hermano del alma, que tiene nombre palestino y metralla en la pierna (para que nunca se le olvide que ha nacido bajo una ocupación militar), y discutiendo con la señora de la casa que te quiere servir el tercer plato bajo la máxima incuestionable: “”la mama, la mama”. En esos momentos uno no sabe si levantar en brazos a esa anciana con velo (que sus rezos mirando a la meca la salvaron de la bala de un francotirador israelí), o llevar la mano al pecho en señal de respeto como hacían en las películas de romanos que veía los sábados por la tarde mientras mi madre calcetaba.

Total, que las geografías y los calendarios se vuelven locos y acaban haciendo el amor en medio de una guerra, y sin darme cuenta me encuentro atravesando un chek-point que recuerda a los mataderos de reses, preguntándome si estoy en el siglo XXI o en la Varsovia nazi.

Pero para cuando mi mente racional (osea, que raciona lo que es capaz de ver) vuelve en sí y se ubica en el escenario de la mayor injusticia que occidente permite en la actualidad, me veo abrazando a otro ser querido, que en mi imaginario representa a ese primo cabal, aplicado y responsable (carrera universitaria y corte de pelo que toda suegra querría ver en el altar al lado de su hija) contándome entre broma y broma su última visita a las inhumanas cárceles de Israel, pero ya que como él sigue organizando los campamentos de verano para los niños palestinos en cuatro días tengo que dar un taller de risoterapia para 40 adolescentes.

Mientras, por las calles se escuchan los rezos de los muajín ,los ortodoxos vestidos de época se mezclan con el ejército mejor armado del mundo y turistas simulan el viacrucis de Jesús (guitarra y cruz incluida), es en ese instante que lo entiendo todo, cuando el mundo está al revés solo los payasos tienen la autoridad de proponer nuevos mundos…

Por eso mi familia es como un eterno circo, que me acompaña a todas partes y, sin embargo, vive en muchos lugares distintos a la vez. Bajo esta carpa, la fraternidad se vuelve bandera, la libertad se convierte en la lengua oficial y la igualdad  es la forma que tenemos de ver el mundo .Por eso el FESTICLOWN EN PALESTINA se celebrará  como lo que es: una celebración en familia, esa que llaman humanidad.

Iván Prado - Jerusalem 19 de julio

Crónica 3. ECONOMÍA, ARQUEOLOGÍA Y OTRAS GUERRAS

En Palestina todo tiene doble precio, menos la amistad fraterna, y a veces triple, a mi se me ocurre que es una suerte de economía de ocupación, cobran por el producto, por los impuestos israeliats  que financian mas de sesenta años de guerra genocida y por los impuestos que israel impone a las mercancías que vienen del mundo árabe.

Por ejemplo en la old city de Jerusalem, en un establecimiento árabe solo podrás encontrar agua etiquetada por isarel, aunque el manantial lleve 800 años en territorio palestino

Por estas tierras hasta la arqueología es una forma de ocupación, donde antes había mezquitas, sinagogas o iglesias ahora hay ejércitos armados de m16 y paletas de excavación para adaptar la historia a la hoja de ruta sionista.

Por eso Leo Bassi cuenta que de joven actuando pro Israel acabó camuflado varios días como operario de una excavación en el desierto palstino, para que el ejercito israelí no lo considerara un espía antisemita cuando fue a visitar a una amiga suya que era arqueóloga, Dice Leo que salió escondido en el camión de la basura, un buen final de historia para un gran payaso.

Jerusalén, ya le he escrito antes, parece un remeak de Casablanca en el siglo 21, todas las inteligencias militares (vaya paradoja!) los cuerpos diplomáticos, y  las ong conviven con militares, check points, mientras los palestinos y las palestinas intentan retomar su vida incluso con la ocupación.

Celebram festivales de calle , celebran el fin de curso de sus hijos, celabran la vida como acto político de resistencia.

Pero quizás saben que después de resistir viene el existir, que podrán dejar la resistencia para volcar sus energía en la existencia. Que lo cotidiano es revolucionario cuando un m16 quiere impedir tu libertad a la alegría.

Porque la cultura del miedo no se cura con cultura de valentía, sinó con la cultura de la alegría, porque ante el muro de la apatía y el derrotismo el mejor ariete es la risa y la esperanza.

Y bajo la carpa de un circo todo es posible.

Crónica 4: CRÓNICA SIN ALIENTO

El Taxi nos deja en frente de la nueva escuela de circo, y mi corazón se para: un grito, cuatro abrazos emocionados  y un “mashi!! Traxi que traxi” a bocajarro, es mi reencuentro con una generación que cambiara este país.

Son jóvenes de entre 13 y 16 años que llevan casi tres moldeando sus sueños a base de trapecios, mazas, sombreros de clown y acrobacias imposibles.

Son hombres y mujeres que sin tener un estado construyen un país de futuro.

Son los mismos niños que yo me encontré hace dos años, que llenan de color el documental que ellos mismos revindican gritando  “mashi traxi que traxi” al verme; son los hombre y mujeres que me regalaron las mejores experiencias de mi vida como dador de talleres.

Y hoy dos años después junto con alguna vivencia de cárcel israelí (que en su día merecerán un lugar en la historia del circo mundial) me encuentro a esos mismo alumnos subidos en un escenario, junto a los estudiantes oficiales de la Universidad de Circo de Toulouse, en un plaza de Ramala haciendo un espectáculo semiprofesional en frente de más de dos mil personas que hasta se suben al techo de la gasolinera para beberse con los ojos el show.

Dos años después mis hermanos, bailan, hacen telas, mástil chino con la música de Wittman, y yo recuerdo sus números de clown, sus sueños, sus ilusiones de dos años atrás y redescubro que más allá de los muros , de la cárcel, de la ocupación israelí, su fuerza y su espíritu son capaces de alcanzar cumbres de humanidad y esperanza que me pone  la piel de gallina en el alma.

Bailamos, cantamos y seguimos celebrando que es posible el Festiclown en Palestina, y entonces uno de los estudiantes  de menos de 18 se me acerca y escribe en mi portátil: free Palestina…

Y me da las gracias por estar aquí, que no necesitan nada más en el mundo que nuestra amistad.

Quizás es por eso, quizás es porque en Palestina, en Chiapas, cuando las bombas y los tanques marcan la agenda de la vida, la amistad cobra un sentido pleno, una dimensión única, quizás yo esté aquí por amistad.

Entonces le replico que yo no sabría cómo ayudar al pueblo palestino, porque en realidad es éste quien con su dignidad y su flexibilidad, su amor y su alegría esta sanando a parte de la humanidad de seguir la máxima ojo por ojo, diente por diente,  al poner cometas donde otros pones helicópteros apaches, al poner circo donde otros ponen bases nucleares, al poner música y hospitalidad don otros ponen silencio cómplice y genocida.

Iván prado, Ramala a 22 de julio

CRÓNICA 5: PALESTINA GAME OVER

Todo en este país simula un video juego, incluso el hecho de ser país o no.

Hay kibutz Israelitas protegidos por torretas militares vigilando todo el día para que los campesinos locales no se acerquen al agua, a los caminos, a su propia tierra.

Mientras tanto el ejército ataca el Teatro de la Libertad en Yenín, fundado por una mujer Israelí casada con un palestino, meses después de que Giuliano, hijo de la fundadora, fuera asesinado en extrañas circunstancias (presuntamente a manos de un extremista islámico), todo en esta parte del mundo referencia a una película de espías y de estrategias.

Mientras tanto, la vida transcurre entre check-points móviles, check-points mastodónticos a modo de peaje de autopista europea, check-points que recuerdan cárceles, y check-points Kafkianos, como el que hay en la ciudad vieja de Jerusalén para impedir que millones de palestinos musulmanes puedan ir a rezar a la mezquita más importante del islam, aunque vivan a unos pocos kilómetros de distancia.

Hay muros de hormigón y alambradas que recuerdan las peores páginas de la reciente historia europea, asentamientos ilegales sustentados en tanques y la Toráh, diplomáticos acribillados por el ejército israelí y diplomáticos expulsado, diplomáticos que quieren un palestina libre y diplomáticos que trabajan para el MOSAD, festivales culturales que recuerdan a Europa y fiestas árabes que nos remontan siglos atrás.

Palestina es un mosaico de injusticias y bellezas, un poema antiguo donde los héroes se enfrenta con piedras a helicópteros apaches y el futuro depende de una agenda desconocida de la sociedad civil internacional.

Y en septiembre quizás la ONU reconozca a este país como un estado, o no, o simplemente lo hagan por enésima vez los países árabes, ¿para que?...

Pero para que a nadie se le olvide quien gobierna estos rumbos y parte de la economía mundial, Israel ha atacado un teatro y sigue expulsando cooperantes.

Será que el poder de la bota militar no quiere ojos que les muestren su crueldad ni cultura que se enfrente al terror.

En septiembre, con ocupación o sin ella, con declaración de Palestina como estado o sin ella, el Festiclown invadirá, plazas, teatros y calles con payasadas de esperanza y rebeldía.

Este es nuestro trabajo, sembrar futuro desalambrando corazones

Iván prado, 28 de julio, atravesando a pie el check point de Kalandia, mientras ve como encarcelan a dos jóvenes.

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