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¿Qué pasa en la central de Almaraz? Pendientes todavía de la renovación de autorización, con apenas cuatro días de diferencia los dos reactores de Almaraz han entrado en parada automática

 

El Movimiento Ibérico Antinuclear (MIA) se plantea si la limitación de personal por la pandemia y las prisas para que Almaraz I vuelva a la producción, pueden están afectando al funcionamiento de la central. Durante la parada por recarga no ha podido realizarse todo el mantenimiento programado. Y la recientemente terminada evaluación del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) exige cambios importantes. Ambos reactores están al final de su vida útil, el MIA exige que se priorice la seguridad y se cierren al llegar a los 40 años para los que se diseñaron.

Movimiento Ibérico Antinuclear (MIA)


La madrugada del sábado 27, Almaraz II, al 100% de potencia, entró en parada automática y no se ha identificado el origen de la anomalía. El martes anterior, en Almaraz I también se produjo una parada automática del reactor a mitad del proceso de subida de potencia tras la recarga. Se está investigando el origen del problema.

Los trabajos de mantenimiento no han podido completarse durante la recarga del reactor I para evitar posibles contagios de COVID-19 entre trabajadores, y quedan revisiones pendientes para el otoño. Es pertinente plantear si hay precipitación en la puesta en marcha del reactor I y si se está arriesgando la seguridad al no esperar a que se completen los trabajos de mantenimiento.

Desde su arranque en 1981 y 1983, esta central tiene una historia de incidentes, errores, paradas no programadas o recargas fuera de especificación que afectaron a elementos esenciales de su seguridad. Hubo que ejecutar más de 4.000 modificaciones de diseño y algunas de gran calado, como el cambios de los seis generadores de vapor por corrosión en 1996/7 (un problema que ha vuelto a manifestarse en 2009) o el cambio de la cabeza de la vasija de vapor de ambas unidades. Las malas condiciones técnicas y de procedimientos operativos han llevado a un centenar de sucesos notificados que incluyen tres calificados de nivel 1 por el CSN entre finales de 1990 y 1991 (menos de diez años desde la puesta en marcha) por fallos tan potencialmente peligrosos como la pérdida de refrigeración en piscina de combustible, y escapes de agua radiactiva de piscina y del circuito secundario de refrigeración. Se han repetido los fallos graves relacionados con fuga de agua radiactiva (2007) y refrigeración de piscinas de combustible (2008 y 2009, bombas de circulación del agua que no funcionan).

El dictamen emitido por el CSN el 6 de Mayo pasado, incluye trece límites y condiciones a los que quedará sometido el funcionamiento de la instalación con siete Instrucciones Técnicas Complementarias que recogen, entre otras, exigencias relacionadas con la Revisión Periódica de la Seguridad (RPS), cambios en las Guías de Gestión de Accidentes Severos o la ejecución de los compromisos adquiridos sobre los sistemas de ventilación 
 Alguno de los cambios exigidos por el CSN afectan a las infraestructuras del embalse de Arrocampo, pues establece condiciones relativas al sumidero final de calor: embalse de salvaguardias, sistema de servicios esenciales y cambiadores de calor (la función del sistema de agua de servicios esenciales de una central nuclear es refrigerar los sistemas de seguridad del funcionamiento del reactor). Entre ellas destaca el recrecimiento en unos 17 cm del labio de separación entre los embalses de Arrocampo y Esenciales. Mejora que debe realizarse antes de diciembre de 2020.

El calentamiento excesivo del embalse, superior al límite medioambiental permitido ha sido un problema del funcionamiento de Almaraz. Se han producido repetidos incidentes relacionados: como ejemplo, el fallo de las bombas que toman agua y la suministran para la refrigeración de sistemas esenciales para la seguridad,en septiembre de 2015 y enero de 2016. En 2016 cinco técnicos de la central avisaron en un informe de la falta de "suficientes garantías" de que las bombas de agua que evitarían un accidente funcionen con normalidad, pues se detectaron deformaciones en piezas de los motores que no se revisaban con periodicidad desde hacía 19 años. Esto demuestra que la central opera con márgenes de seguridad insuficientes, pues se ha venido admitiendo que funcione con las bombas afectadas por un problema de diseño que puede causar un fallo en el circuito terciario, lo que inhabilitaría a éste para extraer el calor del secundario que, a su vez, no podría extraerlo del primario, afectando al núcleo del reactor.

En los condicionantes de la conformidad del CSN para la renovación de autorización se percibe la preocupación por el funcionamiento deficiente de elementos mecánicos importantes, como bombas necesarias para sistemas de refrigeración y defectos en piezas sensibles como las válvulas (ej. del presionador del circuito primario).

Las organizaciones de toda la península ibérica que componen el MIA, consideran que la prolongación de la vida de la central de Almaraz es un riesgo innecesario, y piden al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que no conceda la renovación de autorización de operación a Almaraz.

 

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