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Precariedad laboral en el Hospital Pius de Valls

 

La mala salud de la democracia, el retroceso de los derechos sociales y laborales que nos rodean tienen sus consecuencias en el Hospital Pius de Valls, donde la transparencia brilla por su ausencia. En la dinámica de tomar el pelo en general, la dirección de RRHH y la Gerencia, deben de pensar que la representación sindical en el Pius somos imbéciles.

Sindicat d’Activitats Diverses de l´ALT CAMP y la CONCA DE BARBERÀ


El Hospital Pius ha sufrido, como toda la sanidad concertada catalana, años de recortes salariales y sociales. Las supuestas mejoras que tenía que aportar la firma del II Convenio SISCAT por parte de los Sindicatos afines a las patronales han sido mínimas y no consiguen paliar la situación. La pequeña mejora de una reducción de 14 horas anuales del computable horario anual (en 2015 nos aumentaron la jornada anual en 48 horas) ha sido utilizada por la empresa para realizar una distribución horaria anual unilateral que perjudica todavía más a los trabajadores.

La precariedad laboral, que se manifiesta en una de sus formas en la concatenación de contratos eventuales de más de 3 años de duración, hizo que esta Sección sindical presentara denuncia ante la Inspección de Trabajo de Tarragona, que como siempre actúa tarde y mal (¿quizás por falta de medios?).

Ante el requerimiento del Organismo de Trabajo, la empresa se acoge a su carácter de administración pública (cuando lo interesa es administración pública y cuando no le interesa es un ente privado) y se compromete a realizar convocatorias de acuerdo con los principios de mérito y capacidad. Estamos de acuerdo en las convocatorias públicas, al fin y al cabo el Hospital Pius de Valls se nutre del dinero público en un 95%. En lo que no estamos de acuerdo es como la empresa está gestionando estas convocatorias. Lo hace a través de unos criterios que no han sido aceptados por el comité de empresa, íntegramente por la representación de la empresa. Al comité de empresa y sindicatos se les da una información sesgada de CV escudándose en LPD, lógicamente esto ha sido denunciado ante los juzgados de lo social, que con un poco de suerte lo solucionarán en 3 años.

En contradicción con esta filosofía de transparencia de Empresa pública, cambian trabajadores con años de experiencia por otros que no han sido sometidos a concurso público, en detrimento de la promoción interna.

Cualquier propuesta de mejora laboral, ya sea de acuerdo de prejubilaciones anticipadas, de Salud Laboral u otras mejoras sociales son rechazadas por falta de presupuesto «no hay dinero», ¿el SCC no da para más?

En esta política de austeridad se cambia el sistema informático del Hospital Pius de Valls, ordenadores, software, etc, con un coste —reconocido— de 1,5 millones de euros. El dinero, según la Gerencia, será asumido por el Servicio Catalán de Salud (SCS). Una contradicción por parte del SCS que si bien ha visto los últimos presupuestos del GOBIERNO de 2017 destinados a aumentar el saneamiento, en parte gracias a las presiones de la CUP, no es suficiente para restablecer las antiguas condiciones laborales en el SISCAT. La retribución variable por Objetivos (DPO) no la cobran los trabajadores desde el 2012, puesto que la Gerencia no presenta un equilibrio presupuestario entre el dinero que paga el SCS y los costes originados por la sanidad. Los trabajadores tenemos que contribuir con una parte de nuestra remuneración a la atención de la población y mantenimiento del centro. Aquí tiene que ser el delegado de Sanidad en el Camp de Tarragona y Terres de l´Ebre, quién tendrá que dar una explicación, cuando nos tenga a bien recibirnos... tiene una agenda muy ajustada.

En esta situación vemos cómo nuestras legítimas y necesarias aspiraciones de mejorar las condiciones laborales son despreciadas: en el colectivo administrativo se atrasa la demanda, más que justificada, de la calificación profesional; en el colectivo de mantenimiento el personal es mínimo para hacer frente a todos los centros que tienen que asumir además el deterioro de las instalaciones por el paso de los años y nula renovación; el personal asistencial (médicos, enfermería, asistentes sanitarios y diplomaturas) está desmotivado, cosa que se está materializando en fuga de profesionales que en algunos servicios llega a ser preocupante puesto que pone en peligro la continuidad asistencial. Ante todo esto la dirección asistencial (excepto alguna honrosa excepción) económica y RRHH parecen vivir en un mundo paralelo, importándoles muy poco la situación real que viven los trabajadores en el Hospital Pius de Valls.

La sección Sindical de la CGT tiene la mayoría de delegados en el Comité de Empresa.

Valls, 21 de enero de 2019

Sindicat d’Activitats Diverses de l´ALT CAMP y la CONCA DE BARBERÀ

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